El uniforme de los Ingenieros Industriales

Una de las peculiaridades de la Ingeniería Industrial en España fue que, en sus orígenes (ver enlace), y a diferencia de las de Caminos, Minas, Montes y Agrónomos, la titulación no suponía el ingreso automático en un Cuerpo de Ingenieros de la Administración Civil del Estado, para los que existía una tradición de uso de uniformes tanto estudiantiles como profesionales en sus versiones de servicio diario -en residencia o campo- y gala.

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Uniforme de servicio diario para Ingeniero Industrial (1910), sobre la base del de los Cuerpos de Caminos y Minas de 1865

Dado el agravio que suponía para los Ingenieros Industriales –colectivo compuesto en su gran mayoría por profesionales libres, siendo minoritarios los que ostentaban la condición de funcionarios- el no contar con un símbolo de distinción social como el que por entonces representaban los uniformes, por Real Orden de 15 de diciembre de 1910 del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, y a propuesta de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales-ANII (ver enlace), se autorizó a aquellos –funcionarios o no- “para usar uniforme idéntico al de los demás Ingenieros civiles, excepto en el distintivo, que consistirá en un regulador de fuerza centrífuga (bulto redondo), de plata, sobre un tubo en U (bulto redondo), también de plata, cruzado por un imán y radiación (plano), de oro, orlado todo en ramas de laurel, hojadas y con bayas de oro, surmontado el todo de la Corona Real en oro”.

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Uniforme de gala de Ingeniero Industrial (1910)

 

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Distintivos de bocamanga –sin categoría- para Ingenieros Industriales (1910)

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Botones del uniforme de Ingeniero Industrial

El uniforme de gala, en su versión reglamentaria de 1918 –unificada, a petición del Comité Organizador del Primer Congreso Nacional de Ingeniería, sobre la base del uniforme de Caminos de 1876-, se componía de frac azul turquí con catorce/diez botones, pantalón del mismo color con franja dorada, camisa y chaleco blancos, corbata negra -o pajarita blanca en recepciones de Gran Gala-, zapatos de charol negro y guantes blancos. Como atributos de distinción se portaba fajín de color morado, espada y sombrero apuntado –bicornio- con pompón de pluma –plumero “llorón”- del mismo color. Para funcionarios con rango de Inspector General –tratamiento de Ilustrísima- e Ingeniero Jefe –tratamiento de Señoría- como atributo de mando, además de los distintivos de bocamanga, se incorporaban bastón –con borlas y bellota de oro-, bellota y borlas doradas en fajín, y plumas blancas y negras en el sombrero –solo Inspectores-. Una capota era la prenda de abrigo opcional.

SOMBRERO

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DISTINTIVO DE SOLAPA INGENIERO INDUSTRIAL

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Inspector General del CII (sin identificar; después de 1928)

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Uniforme de Gala.
Versión unificada para todos los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado (1918)

INGENIERO SUBALTERNO

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INGENIERO JEFE

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INSPECTOR GENERAL

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Uniforme de Gala. Distintivos de categoría de bocamanga del frac (hasta 1964)

Durante el Directorio Militar de Primo de Rivera, por Real Orden de 26 de junio de 1924, y a instancia del Presidente de la Asociación del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que solicitaba la “autorización para usar, en los actos ordinarios de servicio, una clase de uniforme más sencillo que el actualmente reglamentario, lo que […] facilitaría y extendería el uso del uniforme entre los Ingenieros de dicho Cuerpo, contribuyendo con ello a realzar su presencia en los actos oficiales”, se autorizaría a los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado dependientes del Ministerio de Fomento –Caminos, Minas, Montes y Agrónomos- para que “además del uniforme y distintivos concedidos a cada uno de ellos por las disposiciones vigentes, puedan usar en los actos de servicio ordinario un uniforme que consistirá en un traje de paño azul oscuro, con americana cruzada con dos filas de botones dorados [y chaleco azul con una fila de botones dorados] con las insignias de los Cuerpos respectivos, sin otro distintivo que unas hombreras sobrepuestas [, de las llamadas palas], en igual forma que la empleada en el uniforme de la Marina, con el escudo de cada uno de los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado a que pertenezcan y las insignias de la categoría correspondiente, de igual modo que en la gorra, que continuará siendo la [de plato] actualmente reglamentaria”.

Esta autorización para el uso de un uniforme de servicio diario más práctico se hizo extensiva a los Ingenieros Industriales por Real Orden de 14 de julio de 1924 del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria.

PALAS Y GORRA DE PLATO

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Uniforme de Diario, para actos de servicio ordinario.
Versión unificada para todos los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado (1924)

Según el artículo 53 del reglamento provisional de 1928 del CII, “los individuos del Cuerpo podrán usar en cada caso, según su grado y consideración, el uniforme correspondiente, conforme al modelo aprobado por la Superioridad”. En similares términos, el artículo 100 del reglamento de 1931 establecía que, “en el uniforme reglamentario que tienen derecho a vestir figurarán los distintivos que a cada categoría correspondan, conforme al modelo aprobado por la superioridad”.

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Distintivos de categoría de gorra y palas para el uniforme de diario del CII (desde 1928 hasta 1964)

Tras la Guerra Civil, y dados el elevado coste y las dificultades de confección del más ostentoso uniforme de gala decimonónico, se generalizaría como uniforme de etiqueta o “media gala” el uniforme de diario complementado con un fajín morado, con abrigo como prenda invernal opcional.

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Uniforme de Etiqueta o Media Gala (desde 1939 hasta 1955) y de Gala (desde 1955). Detalle del fajín morado.

En 1955 se simplificarían los uniformes al equiparar el de gala al de etiqueta o media gala, y se introduciría la versión de verano del de diario, en tejido de dril blanco, palas azules (o blancas), zapatos blancos y gorra con el plato revestido de funda del mismo color. Por Orden de 12 de mayo de 1964 del Ministerio de Industria, se autorizaba a los funcionarios del Cuerpo de Ingenieros Industriales al uso de este uniforme de verano. Habiéndose suprimido ya las categorías profesionales por la Ley 109/1963 de Bases de Funcionarios Civiles del Estado, desaparecerían de los uniformes los distintivos de categoría y mando.

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Uniformes de Diario –azul-, Gala -azul con fajín morado- y Verano –blanco- (desde 1964)

PALAS BLANCAS

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GORRA DE PLATO CON FUNDA BLANCA

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Complementos para el uniforme de verano

La última provisión legal sobre uniformes se encuentra en el reglamento de 1975 del Cuerpo de Ingenieros Industriales que, en su artículo 44 –que no ha sido expresamente derogado-, establece que “los Ingenieros Industriales pertenecientes al Cuerpo, así como los aspirantes con derecho a ingreso [-aquellos con la oposición aprobada en expectativa de vacante-], podrán hacer uso del uniforme civil reglamentario, el cual será obligatorio en aquellos actos y solemnidades oficiales en que expresamente se imponga”.

De la versión femenina del uniforme, en su modalidad de gala tradicional, hay constancia por fotografías de Pilar de Careaga, la primera Ingeniera -a la sazón Industrial- de España:

 

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Fuente: ver enlace

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El Presidente del Consejo de Industria, José Antonio de Artigas (ver enlace), el 17 de mayo de 1930, después de presentar al Rey Alfonso XIII a la Srta. Pilar de Careaga como primera Ingeniera Industrial de España

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Pilar Careaga, primera Ingeniera de España, con uniforme de Ingeniero Industrial

Se puede concluir diciendo que, en cuanto a uniformes, todo Ingeniero Industrial –funcionario del Cuerpo o no- tiene derecho -la obligación los funcionarios en ciertos casos- a la utilización del mismo que, con las modalidades de diario –invierno y verano- en total desuso, en la de gala por la que se opta en eventos sociales se admiten sus versiones tradicional –frac, en realidad nunca suprimida- y, la más común por ser menos aparatosa, moderna –traje azul y fajín morado con remate flecado dorado-. Para el resto de las ingenierías, el derecho/obligación de uso del uniforme reglamentario en puridad está reservado solo a los funcionarios de los respectivos Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado.

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José Morillo y Farfán

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Nuestros compañeros del CII Ernesto La Porte Sáenz, José García Usano y Eduardo Barroeta Prichart en una audiencia con S.M. el Rey Juan Carlos I

Uniformes de Gala: tradicional (izquierda) y moderno (derecha)

  

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace .

La mayoría de las imágenes de esta entrada están tomadas de «Uniformes y emblemas de la Ingeniería civil española», de Manuel Silva Suárez, editado en 1999 por la Institución Fernando el Católico y disponible en http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2152.

Evolución de la organización administrativa en materia de industria y energía en España

La palabra “Industria” siempre ha aparecido en el organigrama de la Administración del Estado española en alguno de sus niveles. Lo haría por primera vez en 1847, cuando se organizase una Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio en el por entonces Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas (luego Fomento).

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No sería hasta 1902 cuando se crease una unidad exclusiva para los asuntos industriales, con categoría de Negociado (del Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas), que se transformaría en 1917 en Sección (del Ministerio de Fomento), en 1922 en Subdirección (del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria), en 1928 en Dirección General (del Ministerio de Economía Nacional), en 1939 en Subsecretaría (del Ministerio de Industria y Comercio) y, finalmente, en 1951 en Ministerio. Esta paulatina evolución en el rango sería reflejo de la importancia creciente de la industria en nuestra economía.

Desde 1931 no ha dejado de haber un Ministerio que en su frontispicio la haya incluido, con los antecedentes de los periodos 1900-1905 (Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas) y 1922-1928 (Trabajo, Comercio e Industria) y la única excepción del 2000-2004 (Ciencia y Tecnología).

En cuanto a la energía, indicar que como spin-off de la Dirección General de Industria, y asumiendo sus cometidos en relación con la seguridad de los equipos -homologación- e instalaciones eléctricas -autorización e inspección-, la regularidad del suministro, la verificación de contadores y la aprobación de tarifas, entre otros, se crearía en 1962 una Dirección General de Energía, que pronto asumiría la función en materia de combustibles de la anterior Dirección General de Minas y Combustibles -consolidada en 1928 en su ámbito tradicional del Ministerio de Fomento y, desde 1931, bajo el mismo paraguas que la de Industria-. La elevación del rango de la cuestión energética se produciría como consecuencia de las crisis del petróleo de los años setenta, creándose en 1977 una Comisaría de la Energía y de Recursos Minerales con categoría de Subsecretaría –luego en 1996 transformada en Secretaría de Estado- y apareciendo por primera vez en el nombre de un departamento denominado entonces Ministerio de Industria y Energía (MINER). Tras la desaparición de este con el cambio de milenio, volvería a tener desde 2012 la máxima visibilidad en un Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR).

Las competencias en industria y energía han estado desde 1931 juntas en un mismo ministerio, con las únicas salvedades del periodo 2000-2004, cuando industria dependió del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT) y energía del Ministerio de Economía (MINECO), y desde 2016 hasta la actualidad, siendo primero encomendadas respectivamente al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO) y al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD), hasta 2018 que se recuperó un Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR) y se creó un Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) que por primera vez aglutinara competencias en energía y medio ambiente -volviéndose en cierta forma y parcialmente a los orígenes, pues fue en los años setenta cuando la administración medioambiental comenzó a desarrollarse dentro de un Ministerio de Industria competente también en energía-.

Esta configuración de carteras ministeriales se ha mantenido en la decimocuarta legislatura, con la gran novedad de la creación de una Vicepresidencia del Gobierno para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Desde 1939, y con las únicas excepciones de MCyT (2000-2004) y MINEICO (2016-2018), siempre se ha sentado en el Consejo de Ministros un “Ministro de Industria” que respondiese a dicho título en base al encabezamiento de su departamento (ver tabla). Solo dos de ellos –Joan Majó y Claudio Aranzadi- han sido Ingenieros Industriales.

 

TABLA: MINISTERIOS COMPETENTES EN INDUSTRIA Y ENERGÍA

REORGANIZACIÓN MINISTERIAL
DENOMINACIÓN DEL MINISTERIO
TITULAR
(ENTRE PARÉNTESIS AÑO DE NOMBRAMIENTO)
1939
Ministerio de Industria y Comercio
Demetrio Carceller Segura (1940)
Juan Antonio Suanzes Fernández (1945)
1951
Ministerio de Industria
Joaquín Planell Riera (1951)
Gregorio López Bravo (1962)
José María López de Letona y Núñez del Pino (1969)
Alfredo Santos Blanco (1974)
Alfonso Álvarez Miranda (1975)
Carlos Pérez de Bricio Olariaga (1975)
1977
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Alberto Carlos Oliart Saussol (1977)
Agustín Rodríguez Sahagún (1978)
Carlos Bustelo García del Real (1979)
Ignacio Bayón Mariné (1980)
Carlos Solchaga Catalán (1982)
Joan Majó Cruzate (1985)
Luis Carlos Croisser Batista (1986)
José Claudio Aranzadi Martínez (1988)
1991
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCyT)
Juan Manuel Eguiagaray Ucelay (1993)
1994
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Josep Piqué i Camps (1996)
2000
Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT)
Anna Birulés i Bertrán (2000)
Josep Piqué i Camps (2002)
Juan Costa Climent (2003)
Ministerio de Economía (MINECO)
Rodrigo Rato Figaredo (2000)
2004
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC)
José Montilla Aguilera (2004)
Joan Clos i Matheu (2006)
Miguel Sebastián Gascón (2008)
2012
Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR)
José Manuel Soria López (2012)
2016
Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO)
Luis de Guindos Jurado (2016)
Román Escolano Olivares (2018)
Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD)
Álvaro Nadal Belda (2016)
2018
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR)
María Reyes Maroto Illera (2018)
Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO)
Teresa Ribera Rodríguez (2018)
2020
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

FUENTE: Elaboración propia.

 

En cuanto al rango del segundo escalón ministerial, indicar que entre 1991 y 1996 existiría una Secretaría de Estado de Industria y entre 1998 y 2000 una Secretaría de Estado de Industria y Energía. Tras un periodo de siete años iniciado en 2004 en el que la energía tuvo rango de Secretaría General, en 2010 recuperaría de nuevo el de Secretaría de Estado. La industria mantiene actualmente rango de Secretaría General. Esta cuestión no es baladí, puesto que un Secretario de Estado es miembro de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (CGSEyS) –antesala de las deliberaciones del Consejo de Ministros- a diferencia de un Secretario General, que ha de hacerse oír en la misma por medio de su Subsecretario.

El comercio, el turismo y, más recientemente -desde la época MCyT- las telecomunicaciones y lo digital -visible en la estructura desde sus comienzos a principios ya de este siglo XXI, con denominaciones como Sociedad de la Información, Agenda Digital o Avance Digital- son materias que tradicionalmente han compartido organigrama con la industria. Las dos últimas se adscribieron en 2018 a un Ministerio de Economía y Empresa y, con el nuevo Gobierno, constituyen por primera vez dos Secretarias de Estado separadas –Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales y Digitalización e Inteligencia Artificial- encuadradas en un Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya titular ostenta también otra de las cuatro Vicepresidencias del Gobierno.

Desde 2004 los asuntos relacionados con ciencia e innovación, y salvo la breve etapa del MINEICO (2016-2018), se han mantenido en una cartera diferente de la de industria, lo que no deja de chocar a muchos expertos en política tecnológica.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

Nota: Este texto es un extracto modificado y actualizado del artículo “Génesis y Evolución Reglamentaria del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

 

Publicado en el BOE el Real Decreto 2/2020, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales

boe.jpgHoy lunes 13 de enero se ha publicado en el BOE el Real Decreto 2/2020, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales.

De este modo, la Administración General del Estado pasa a tener los siguientes departamentos ministeriales:

Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
Ministerio de Justicia.
Ministerio de Defensa.
Ministerio de Hacienda.
Ministerio del Interior.
Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
Ministerio de Educación y Formación Profesional.
Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.
Ministerio de Política Territorial y Función Pública.
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Ministerio de Cultura y Deporte.
Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.
Ministerio de Sanidad.
Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.
Ministerio de Ciencia e Innovación.
Ministerio de Igualdad.
Ministerio de Consumo.
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Ministerio de Universidades.

PDF
Texto completo: Real Decreto 2/2020, de 12 de enero, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales.

Indicadores Sintéticos de Industria y Energía

El número 413 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota sobre indicadores sintéticos de industria y energía, elaborada por nuestro compañero Antonio Moreno-Torres Gálvez (Promoción 2003).

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En la nota se describen los aspectos metodológicos de los indicadores sintéticos, haciendo un breve repaso de las distintas aproximaciones y herramientas utilizadas en su construcción.

El texto completo está disponible para su libre descarga en el siguiente enlace: Ver aquí.

 

Apollo Seventeen, the end of an era…

El 14 de diciembre, se cumplen 47 años desde que el hombre pisó la Luna por última vez. Apolo 17 fue la misión más completa y la que batió más records de todas las del programa Apolo… y sin embargo es una gran desconocida.

Apolo 17 fue la misión final del programa Apolo de la NASA y la última misión en la que los humanos pisaron la Luna. Lanzado el 7 de diciembre de 1972, con una tripulación compuesta por el comandante Gene Cernan, el piloto del módulo de mando Ron Evans y el piloto del módulo lunar Harrison Schmitt, fue el último uso del hardware Apolo para su propósito original (ir a la Luna). Si bien inicialmente había previstas 20 misiones, las tres últimas fueron canceladas.

La misión incluyó tres días en la superficie lunar, capacidad científica ampliada y el tercer Lunar Roving Vehicle (LRV). Mientras Evans permanecía en órbita lunar en el módulo de mando y servicio (CSM) “América”, Cernan y Schmitt alunizaron a bordo del módulo lunar “Challenger”.

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Gene Cernan en Taurus-Littrow el 13/12/1972.

Los dos astronautas pasaron 75 horas en la superficie lunar, en el valle Taurus-Littrow, y completaron tres paseos lunares (22 horas en total), tomando muestras y desplegando instrumentos científicos. Recorrieron 35 km con el rover lunar y se alejaron un máximo de 7,5 km del módulo lunar. Mientras tanto, Evans orbitó la Luna 75 veces en la nave “América”.

Cernan y Schmitt despegaron de la Luna el 14 de diciembre de 1972, a bordo del módulo de ascenso del “Challenger” y realizaron la fase de encuentro y acoplamiento (rendez-vous and docking) con el CSM “America”. Una vez transferido el material, los astronautas se deshicieron de la fase de ascenso del módulo lunar, que fue estrellada contra la Luna (impacto que fue medido por los sismógrafos instalados en su superficie). Los tres astronautas regresaron a la Tierra el 19 de diciembre.

Apolo 8 (diciembre 1968) fue la primera misión en la que el hombre escapó de la influencia gravitacional terrestre y orbitó la Luna, y Apolo 17 fue el último alunizaje tripulado y la última vez que el ser humano ha ido más allá de la órbita baja terrestre. Ni se ha vuelto a ir, ni tenemos el hardware para hacerlo…

Los logros de la misión fueron: 3 días de estancia en la luna con 22 horas de actividad extravehicular (frente a las 2,5 horas de Apolo 11), 35 km recorridos, 110 kg de muestras lunares y el mayor despliegue de experimentos científicos sobre la superficie del satélite de todo el programa Apolo.

Y con esta misión se puso fin al mayor programa tecnológico no militar de EEUU, que llegó a suponer un gasto de unos 25.000 M$ de aquella época y el trabajo de 400.000 ingenieros y técnicos.

Boeing construyó los inmensos cohetes Saturn V, North American Rockwell se encargó del Command and Service Module y Grumman del Lunar Module. El MIT se encargó de todo el software de navegación y guiado de las naves. El programa permitió enormes avances en computación y miniaturización de ordenadores, en generación de electricidad con pilas de combustible, en materiales y en multitud de campos que luego se extendieron a la industria y los hogares. Se generaron más de 3.000 patentes de gran relevancia.

La NASA ha anunciado su intención de volver a la Luna en 2024… Veremos…

Vicente González Muñoz.
Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado (promoción 2002).

Ingenieros Industriales del Estado y asociacionismo

La «Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid»-AIIM está celebrando en 2019 el 30 aniversario de su segunda refundación de 1989 (http://aiim.es/aiim-30-aniversario/), lo que merece una efusiva felicitación. Más aun teniendo en cuenta que en la creación del hoy Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado fue decisiva la actuación del movimiento asociativo de la profesión, del que tratan estas líneas.

El retraso en la creación y reglamentación del Cuerpo de Ingenieros Industriales (CII en lo sucesivo) se debió a la insensibilidad de los poderes públicos hacia lo industrial y la despreocupación por unos estudios que no iban a nutrir sus escalafones; al rechazo y resistencia del resto de Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado –Caminos, Minas, Montes y Agrónomos-; y a la tradicional escasa beligerancia del colectivo de los Ingenieros Industriales que, por su vocación natural hacia la profesión libre y el desapego hacia lo público aparejado, no tendría entre las cuestiones de máxima prioridad en su agenda la de la creación de un Cuerpo.

Figura determinante sería la de Juan Flórez Posada quien, como vocal de la «Asociación Nacional de Ingenieros Industriales»-ANII en su condición de Director de la Escuela de Madrid, presidiría la comisión organizadora de la primera Asamblea de Ingenieros Industriales de ámbito nacional, celebrada en noviembre de 1909 –cuando la carrera cumplía ya casi sesenta años- con la participación de egresados de todas las Escuelas, y que puede considerarse el pistoletazo de salida de unas demandas del colectivo que el propio Flórez, desde su posición privilegiada y con el aval de su acreditado prestigio, se encargaría de transmitir a los poderes públicos.

la educación

Fuente: http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital/

El movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales fue tardío, no siendo hasta 1889 -casi cuarenta años después de la creación de la carrera en 1850- que se fundara la ANII (hoy «Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España»-FAIIE, www.ingenieroindustrial.es). La natural dispersión geográfica motivada por la existencia de varias Escuelas, el parón en el número de titulados que supusiera el cierre en 1867 de todas ellas salvo la de Barcelona (que se prolongaría hasta el cambio de siglo con la inauguración de la nueva de Bilbao en 1899 y la reapertura de la de Madrid en 1901) y la disparidad de intereses y visiones –en los que predominarían por su peso los de la Asociación de Ingenieros Industriales de Barcelona-, propició una estructura asociativa inicialmente desagregada -y por tanto débil- pero que acabaría por integrar las primeras Asociaciones (Madrid –fundada en 1861-, Barcelona -1863-, Valencia -1875- y luego Bilbao -1909-) como Agrupaciones bajo la gobernanza y representación de una Junta Superior de la que serían vocales electivos la quincuagésima parte del número de socios titulares –elegidos por las Agrupaciones a prorrata de su tamaño- y vocales natos los más caracterizados del colectivo: académicos de número de Reales Academias de España, senadores y diputados, altos cargos de la Administración, Presidentes de las Agrupaciones, y Directores de las Escuela. Para facilitar la operativa de una ANII con un número creciente de miembros, en sus estatutos de 1929 se constituirían, en el seno de la Junta Superior, una Junta de Gobierno y un Comité Ejecutivo.

Refundada en cierta forma la ANII tras la Guerra Civil, tras un breve paréntesis federativo durante la Segunda República, en sus estatutos de 1940 y 1947 se preveía la condición de vocal nato de la Junta Superior para “los quince primeros miembros del escalafón del Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales” (art. 14) y, en tanto se crease este, “los Cuerpos de Industria, Hacienda y Ferrocarriles, elegirán sus Vocales, proporcionalmente al número de los que integran su escalafón, sumando, en total, los quince previstos” (art. 39); completarían las vocalías quince Profesores Titulares de las Escuelas, un Ingeniero por cada gran establecimiento industrial (más de 500 obreros), y los Directores de centros u organizaciones oficiales. Por delegación de la Junta Superior actuaría una Junta de Gobierno más reducida, cuyo Presidente sería designado por el Director General de Industria de entre la terna propuesta por aquella.

Una cuestión históricamente ligada a la del asociacionismo fue la sindical, sobre la cual, si bien el sentir general era que por su naturaleza técnica el Ingeniero Industrial habría de asumir un papel de árbitro neutral entre patrono y obrero, en momentos de alta conflictividad social y polarización como los vividos en España en el siglo pasado se generó un cierto debate en cuyas conclusiones predominaría como solución preferida el soslayo de la sindicación voluntaria en favor de la colegiación forzosa.

Con la calma social garantizada por el modelo de sindicatos verticales, el establecimiento de la colegiación forzosa en 1949 obedeció a otros motivos. La carrera padeció las consecuencias de su particular naturaleza desde su concepción a mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX incluido. Como ya se ha comentado, en el ámbito público, y con la coartada del limitado desarrollo industrial del país, las actuaciones facultativas eminentemente industriales fueron al inicio, o bien directamente usurpadas por otros Cuerpos, o bien compartidas con otras titulaciones, retrasándose en exceso la constitución (1911) y reglamentación (1931) del CII. Por su parte, y en el ámbito privado, el deseable régimen de libre ejercicio de las profesiones industriales coexistiría con una indefinición de las atribuciones del Ingeniero Industrial, y la concurrencia masiva de técnicos extranjeros, artilleros e ingenieros militares, y otros intrusos autotitulados como “ingenieros” provocando, en un contexto de asimetría de información, una selección adversa que expulsaba del mercado a los titulados oficiales. La delimitación de la utilización de la palabra Ingeniero (1933) –con la recidiva de 1965 a raíz de la fundación de la «Escuela Superior de Ingenieros Comerciales»-ESIC-, la clarificación de las atribuciones (1935), y el impulso a la colegiación obligatoria para el ejercicio libre de la profesión (1949), fueron medidas que progresivamente coadyuvarían a solventar el problema.

De entonces procede el desdoble entre la actividad de control del ejercicio de la profesión (delegada en Colegios de Ingenieros Industriales -de ámbito regional y bajo el paraguas de un Consejo Superior de Colegios- que, como corporaciones de Derecho Público, actúan por mandato de la Administración) y la de índole más representativa (que mantendría la ANII, que serviría además como representante en el «Instituto de Ingenieros Civiles» –hoy «Instituto de la Ingeniería de España»-IIES, www.iies.es; fundado en 1905 con las cinco Asociaciones Nacionales de Ingenieros entonces existentes: Agrónomos, Caminos, Industriales, Minas y Montes- y, hasta 1959, como canal de relación de la Administración –su reconocimiento oficial a efectos consultivos se remontaba a 1916-). En el caso de Madrid, esta dualidad resultaría en una latencia de la AIIM.

La ANII conservaría unos Comités Técnicos de acreditado prestigio científico y, en esta faceta, apuntar que en los arranques del asociativismo tuvieron un papel destacado como banderín de enganche los boletines de las Agrupaciones, entre los cuales el de la de Bilbao-, a la sazón la revista DYNA fundada en 1926 (www.revistadyna.com), acabó imponiéndose en 1937 como publicación de referencia, que lo sigue siendo aún hoy en día para toda la profesión.

El máximo órgano directivo de la ANII pasaría a ser en 1961 una Junta de Gobierno que compondrían un Presidente y un Secretario elegidos por sufragio directo y los Presidentes de las Agrupaciones y, hasta 1977, también un Catedrático de cada ETSII, tres Ingenieros Industriales designados por el Consejo Superior de Colegios, y un Ingeniero Industrial elegido de entre los pertenecientes a los Cuerpos del Estado –Industria, Hacienda y Fomento-.

Desde 1978, el movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales, en lugar de asociación de agrupaciones, reviste forma de federación de asociaciones, tal y como ya se experimentase durante la Segunda República a iniciativa de la Agrupación de Barcelona.

En una comparación con el asociacionismo de otros Ingenieros cabría comentar que el de estos, en lugar de configurarse ex post y “de abajo a arriba” como el de los Industriales, lo haría ex ante y “de arriba hacia abajo” por la propia génesis de sus Escuelas en vinculación a los respectivos Cuerpos y que, en cuanto a su actividad colegial, además de ser más reciente, presenta en algún caso un modelo organizativo alternativo de Colegio único con demarcaciones territoriales.

Sobre los Colegios de Ingenieros Industriales indicar que, desde su creación, han sido numerosos los miembros del CII que han ocupado sus Decanatos, como Salvador Domingo Comeche (Promoción 1979) -Aragón y La Rioja-, María Teresa Estevan Bolea (1970) -Madrid-, Pedro Hernández Cruz (1968) -Cantabria-, Alejandro José Marín Arcas (1982) -Comunidad Valenciana- o Joan María Vallvé Ribera (1974) -Cataluña-, por citar algunos. Recientemente, el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado ha recibido este 2019 la mención específica del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, en su XIX edición y en la categoría de Trayectoria Humanística, Social y Cultural (ver http://portal.coiim.es/comunicacion/noticias/el-colegio/la-innovacion-y-el-papel-de-la-mujer-en-la-ingenieria-protagonistas-de-las-menciones-honorificas-296).

La actividad asociativa propia del CII se canaliza en la actualidad a través de la «ASociación de Ingenieros INDUStriales del Estado»-ASIINDUS, que nació en 1977 al amparo de la Ley 19/1977 sobre regulación del derecho de asociación sindical (de hecho, las primeras letras “ASI” del acrónimo obedecían originalmente a la calificación de «Asociación Sindical Independiente» que incluía su primera denominación). La captación de socios –entonces de entre Ingenieros e Ingenieros Técnicos Industriales funcionarios de todas las Administraciones- y el apoyo jurídico en asuntos como los traspasos de personal a las Comunidades Autónomas –a menudo forzosos-, la ocupación de puestos antes reservados –ahora abiertos a cualquier Cuerpo-, o las reclamaciones sobre complementos retributivos a la jubilación –una vez suprimidas las mutualidades-, fueron algunas de las cuestiones que ocuparon a la asociación en una primera etapa de su existencia, coincidente con un periodo en el que se acometieron importantes reformas en la función pública.

De acuerdo a sus estatutos actuales, aprobados en Asamblea General Ordinaria de 11 de diciembre de 2015, entre los fines de la Asociación de Ingenieros Industriales del Estado se encuentran:

  • Fomentar y defender los intereses profesionales del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.
  • Concertar con las Administraciones Públicas la más adecuada prestación de servicios de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Colaborar con las Administraciones Públicas en su perfeccionamiento en general y en particular en el de los sectores a los que afectan las competencias profesionales de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Participar en la elaboración de las normas que afecten o puedan afectar a los empleados públicos en general, y en particular a los Ingenieros Industriales del Estado.

La Asociación de Ingenieros Industriales del Estado forma parte desde 2011 de la «Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración del Estado»-FEDECA (www.fedeca.es).

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

Gregorio Muñoz Abad es nombrado Secretario General de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León

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El pasado 25 de julio, nuestro compañero Gregorio Muñoz Abad fue nombrado Secretario General de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León.

Gregorio Muñoz Abad es Ingeniero Industrial por la Universidad de Valladolid y funcionario del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Su primer destino al aprobar la oposición fue la S.G. de Hidrocarburos en el Ministerio de Economía. Desde allí pasó en el año 2007 a la Junta de Castilla y León, donde su trayectoria profesional ha estado vinculada a la Consejería de Educación, prestando apoyo al Comisionado para la Ciencia y la Tecnología en la elaboración y seguimiento de las sucesivas estrategias regionales de I+D+i y representando a la comunidad autónoma en órganos nacionales de este ámbito.

Desde la Asociación de Ingenieros Industriales del Estado (ASIINDUS) nos sentimos orgullosos de su nombramiento, dada su admirable trayectoria al servicio de la Administración, y queremos transmitirle nuestra más sincera felicitación.