La investigación económica empírica aplicada a la gestión pública

La transformación digital, la apertura de datos (Open Data Government), los modelos de carrera –en los que tienen cabida las excedencias-, los mecanismos de provisión de puestos –confianza política y libre designación- o el diseño de espacios físicos de trabajo -eliminación de despachos cerrados en favor de “praderas” abiertas-, por citar algunas, son cuestiones de actualidad en materia de Gestión Pública.

Desde la perspectiva de la creación de valor público, la necesaria aproximación conceptual a las mismas ha de complementarse con otra de tipo empírico para que sea la evidencia –y no la intuición- lo que guíe la toma de decisiones.

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Fuente: https://dilbert.com/strip/2011-11-28

El número 410 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota titulada “La investigación económica empírica aplicada a la administración y la dirección de organizaciones”, escrita por nuestro compañero Antonio Moreno-Torres Gálvez (Promoción 2003).

En la nota se pone de manifiesto el potencial y las dificultades de este enfoque, mediante un survey de casos aplicados que utilizan las diferentes metodologías empíricas que conforman su estado del arte.

El texto completo está disponible para su descarga en el siguiente enlace: ver aquí.

 

 

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Las enseñanzas industriales en España y el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado

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Cromo dedicado al Ingeniero Industrial, número 11 de 21 de la colección con título «Las Carreras» Obsequio de Chocolates Riucord de Barcelona (años 30).

La carrera de Ingeniero Industrial se crea en España durante el reinado de Isabel II por un Real Decreto de 4 de septiembre de 1850, a propuesta del Ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas Manuel de Seijas Lozano, que estructuraba las enseñanzas industriales en tres niveles (entre paréntesis se indica el título que se obtenía al completar los estudios): elementales (Maestro en Artes y Oficios), de ampliación (Profesor Industrial, Ingeniero Mecánico de Segunda Clase, Ingeniero Químico de Segunda Clase e Ingeniero Industrial de Segunda Clase –para quienes obtuvieran ambos títulos mecánico y químico-) y superiores (Ingeniero Mecánico de Primera Clase, Ingeniero Químico de Primera Clase e Ingeniero Industrial –para quienes obtuvieran ambos títulos mecánico y químico-). Las primeras se impartirían en institutos de primera clase “donde convenga y existan medios”, las segundas en Barcelona, Sevilla y Vergara, y las terceras únicamente en un Real Instituto Industrial de Madrid que contaría además con escuelas elemental y de ampliación que servirían de modelo para las de las provincias.

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Fuente: http://hemeroteca.abc.es/

Por Real Decreto de 20 de mayo de 1855, y a propuesta del Ministro de Fomento –denominación adoptada en 1851 para el anterior de Comercio, Instrucción y Obras Públicas- Francisco de Luxán, se aprobaría un nuevo «Plan Orgánico de las Escuelas Industriales» que “mejora, generaliza, propaga; perfecciona el actual y lo lleva más lejos”, con una simplificación en las titulaciones, aunque manteniendo el diseño en tres niveles, que se cursarían en Escuelas Elementales (Alcoy, Béjar, Bilbao, Cádiz, Gijón y Málaga) para la obtención de un Certificado de Aptitud, Escuelas Profesionales (Madrid, Barcelona, Sevilla, Vergara y Valencia) para el título de Aspirante a Ingeniero Industrial, y la Escuela Central del Real Instituto Industrial (Madrid) para el de Ingeniero Industrial, en sus dos clases de Ingeniero Mecánico e Ingeniero Químico.

Por la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857 (“Ley Moyano”) se fusionarían las enseñanzas industriales de ampliación y superiores, categorizándose como enseñanza superior los estudios de Ingeniero Industrial, que podrían cursarse ya no solo en Madrid, sino también en las Escuelas Industriales de Barcelona, Valencia, Sevilla, Gijón y Vergara, que sostendrían a partes iguales Estado, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos, en un esquema de financiación que, junto con la escasez de alumnos, provocaría que diez años después todas, salvo la de Barcelona, fueran suprimidas.

Con el clima regeracionista que siguiera a la crisis de 1898, durante la regencia de María Cristina y siendo el Conde de Romanones Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del gobierno liberal de Sagasta, se llevaría a cabo por Real Decreto de 17 de agosto de 1901 una reforma educativa en la que las enseñanzas industriales recuperaban su estructura original de tres niveles conducentes respectivamente a los títulos de Práctico, Perito e Ingeniero Industrial, este ya unificado al eliminarse las denominaciones sustantivas de Ingeniero Mecánico y Químico. Con capacitación para el desempeño en estos campos y en el por entonces novedoso eléctrico, la titulación superior generalista se obtendría tras cursar cinco años en la Escuela Central de Madrid –que se reabría-, en la de Barcelona –única con funcionamiento ininterrumpido desde sus orígenes- o en la nueva de Bilbao –establecida en 1899-. El acceso exigía título de bachiller y examen de ingreso o título de Perito Industrial, cuyas enseñanzas de especialización (mecánico, electricista, metalurgista-ensayador o químico) se impartirían inicialmente en Madrid, Alcoy, Béjar, Gijón, Cartagena, Las Palmas, Tarrasa, Vigo y Villanueva y Geltrú, en Escuelas Superiores de Industria vinculadas a las de Artes e Industrias –las anteriores de Artes y Oficios que desde 1886 ofrecían enseñanzas elementales-.

Las Escuelas de Ingenieros Industriales dependieron desde sus orígenes del ministerio competente en educación –primero el Ministerio de Fomento y desde 1900 un nuevo Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes creado por escisión de aquel-. La única salvedad fue durante el periodo 1921-1931 en que lo hicieron del ministerio competente en industria –sucesivamente Ministerio de Fomento (1921-1922), de Trabajo, Comercio e Industria (1922-1928), y de Economía Nacional (1928-1931)-, emulando así en cierta manera al resto de Ingenieros civiles -Caminos, Minas, Montes y Agrónomos-, cuyas Escuelas Especiales dependían del ministerio sectorial correspondiente por estar orientadas fundamentalmente a la formación de funcionarios facultativos para sus Cuerpos de Ingenieros (modelo Polytechnique). De ahí la todavía vigente en España organización de las enseñanzas técnicas en torno a la profesión, en lugar de áreas de conocimiento ingenieril.

Este sería el panorama hasta 1932 cuando quedaran todas sin excepción adscritas al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes a través de una Dirección General de Enseñanza Profesional y Técnica. Solo la Escuela de Ingenieros de Caminos recuperaría tras la Guerra Civil una vinculación al Ministerio de Obras Públicas que mantendría hasta 1957, cuando una reforma de las enseñanzas pondría fin al ingreso automático en sus respectivos Cuerpos del que gozaban los titulados de todas las ramas de ingeniería clásicas salvo la industrial.

Además de la especial orientación de las Escuelas de Ingenieros Industriales a la formación de profesionales para el ejercicio libre (modelo Centrale) y su consiguiente multilocalización, otro factor que explica su singular dependencia de un ministerio de educación es la adopción en España de una organización prusiana de las enseñanzas industriales, basada en una jerarquía de escalones formativos [elemental (Obrero, Oficial y Maestro), técnico-profesional de ampliación (Perito -Ingeniero Técnico en su denominación desde 1965-), facultativo superior (Ingeniero), y de investigación (Doctor Ingeniero, desde 1957 -con mucho retraso respecto a otros países industrializados-)] que exige un tratamiento integral sin soluciones de continuidad (modelo Arts et Métiers de “ascensor social”). Aunque suprimida por la Ley Moyano (1857), esta estructura se reconoce en los planes fundacionales de Seijas (1850) y de Luxán (1855), en la refundación de Romanones (1901 y 1910, que crearía las «Escuelas Superiores de Industria» -luego sucesivamente denominadas «Escuelas Industriales», «Escuelas Superiores del Trabajo» y «Escuelas de Peritos Industriales»- para la impartición del nuevo título de Perito Industrial) y, singularmente, en los dos elementos de ordenación de la formación industrial primorriveristas: el «Estatuto de la Enseñanza Industrial» (1924, que crearía las «Escuelas Elementales del Trabajo» para formación obrera, reservando la denominación de Artes y Oficios para los artísticos; y que contemplaría por primera vez una alternativa de enseñanza privada en modalidades inspeccionada y libre) y el aún más social «Estatuto de Formación Profesional» (1928). La formación industrial superior preservaría en todo momento una orientación científico-matematicista de inspiración francesa, frente a la heurístico-empirista/practitioner inglesa de la básica y la intermedia.

La perfección orgánica del modelo a través de una «Universidad Industrial» -similar al original Real Instituto Industrial- se lograría en Barcelona –aunque, por desavenencias políticas, con mucho retraso desde su aprobación en 1904- y no llegaría a materializarse en Madrid. La formación industrial básica e intermedia solo se desligaría de la superior y la de investigación durante los periodos 1921-1924 y 1928-1931, dependiendo en este último del Ministerio de Trabajo y Previsión -uno de los dos, junto con el de Economía Nacional, en los que se escindiera el anterior de Trabajo, Comercio e Industria- en una tutela que, luego durante el franquismo y compartida con el de Educación Nacional, se repetiría para el caso de las «Universidades Laborales» a cargo de las mutualidades laborales.

Según su reglamento de 1931, era función del Cuerpo de Ingenieros Industriales (CII en lo sucesivo) en materia de enseñanza la de “formar, por medio de las Escuelas Especiales, buenos Directores y Gerentes de los diversos ramos de la industria en general y especializada”. En consecuencia, y según lo ya previsto en el de 1928, los profesores de las Escuelas de Ingenieros Industriales, todos ellos ya numerarios (o en plantilla con el puesto en propiedad ganado por oposición vs temporales reclutados por concurso y remunerados con gratificación), formarían parte del mismo en una escala especial, existente desde 1931 y hasta 1957, cuando con la reforma de las enseñanzas técnicas se adscribieran al Ministerio de Educación Nacional, del que dependería un nuevo escalafón de Catedráticos de Escuelas Técnicas de Grado Superior en el que se integrarían. Serían por tanto miembros de pleno derecho del CII, sometidos a su reglamento y en plantilla y nómina del Ministerio de Industria, figuras académicas tan notables como Pedro Puig Adam, Antonio Colino López o José Castañeda Chornet, o Leandro José de Torrontegui e Ibarra -histórico Director de la Escuela de Bilbao de 1951 a 1965-. Indicar que solo desde 1957, y con carácter potestativo –obligatorio desde 1982-, se contemplaría un régimen de dedicación exclusiva para el profesorado, que hasta entonces lo integraban profesionales -necesariamente Ingenieros Industriales- que simultaneaban su ejercicio en la industria y su actividad docente con el respaldo de una excepción en el régimen de incompatibilidades.

Dicha escala especial del CII, a la que se seguiría accediendo con un mecanismo de concurso-oposición similar al del resto de profesores universitarios numerarios –aunque a diferencia de estos, con la exigencia de al menos cinco años de experiencia profesional, valorada en la fase de concurso-, contaría inicialmente con un total de seis plantillas distintas, al haber para cada una de las tres Escuelas entonces existentes –Central de Madrid, Barcelona y Bilbao- dos separadas para Profesores Titulares (Catedráticos) y Profesores Auxiliares y de Prácticas (Profesores Adjuntos), que en 1943 serían refundidas en solo dos plantillas unificadas -correspondientes a estos y aquellos, respectivamente- como consecuencia de la reorganización en 1940 de las Escuelas como una única Escuela Especial de Ingenieros Industriales con tres establecimientos. Tras un primer intento en 1929, esta unión de las tres Escuelas -que afectaría también al ingreso y las promociones- duraría hasta 1947, cuando se sustituyera la dirección única por una «Junta de Estudios de Ingeniería Industrial» asistida por un Patronato “… a fin de facilitar la colaboración de los Centros y Organismos interesados en el fomento de la Ingeniería Industrial, secundando así la labor docente de las Escuelas Especiales de Ingenieros Industriales”, que con el tiempo irían languideciendo en su labor de cohesión, después de haber participado en la elaboración de un nuevo plan de estudios en 1948 y su reglamento asociado de 1950 –coincidiendo con el centenario de la carrera-.

Como curiosidad, en 1933 se planteó, sin que se materializara, la integración de las plantillas general y especiales -Escuelas de Madrid y Barcelona- del CII, en un escalafón único y con reciprocidad de derechos y deberes, de manera que cualquier vacante –docente o no- se cubriría por concurso entre sus Ingenieros, al igual que hasta 1932 ocurriera en los demás Cuerpos de Ingenieros civiles. Lo que habría supuesto una gran restricción en el acceso a la docencia, pues se dejaba fuera a los Ingenieros Industriales de los Cuerpos de Hacienda –expertos manufactureros- y Fomento –expertos ferroviarios-, pero sobre todo a la gran mayoría del colectivo que ejercía libremente la profesión.

La Escuela de Madrid nace en 1850 como parte de un Real Instituto Industrial que, creado sobre la base del Real Conservatorio de Artes fundado en 1824 –que a su vez absorbería el Real Gabinete de Máquinas establecido en 1792 por el insigne Agustín de Betancourt, quien puede considerarse el padre de la Ingeniería no militar en España-, sería el único centro de España donde inicialmente se podía obtener el recién establecido título de Ingeniero Industrial. En 1855 se haría depender de la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio del Ministerio de Fomento con carácter de Cuerpo Facultativo e incluyendo una Escuela Central, el Conservatorio de Artes –con un museo industrial-, y un Taller de Modelos y Máquinas. Su primera promoción se graduaría en 1856. En 1867 se cerraría por la asfixia presupuestaria decretada por el Ministro Orovio, reiniciando su actividad en 1902. Su condición de “Cuerpo consultivo al Gobierno y de auxiliar de la Administración en los asuntos técnico-industriales” se mantendría hasta la creación del CII, que asumiría este rol. La denominación de Escuela Central se mantendría hasta 1943.

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Escuela de Madrid (desde 1907). Altos del Hipódromo. Paseo de la Castellana, Palacio de la Industria y de las Artes.

La Escuela de Barcelona se constituye a partir de la anterior Escuela Industrial para estudios de ampliación, fundada en 1851 sobre la base de las cátedras científicas y técnicas creadas desde 1769 por la Junta de Comercio. Su primera promoción se titularía en 1861. Favorecida por la demanda de Ingenieros por la industria regional y por el modelo Moyano de co-financiación tripartita por Estado, Diputación Provincial y Ayuntamiento, sería la única que sobreviviría al cierre de entre las Escuelas –Sevilla, Valencia, Gijón y Vergara- que en 1857 se unieran a la de Madrid en la oferta de la carrera de Ingeniero Industrial, de forma que durante el periodo de más de treinta años de 1867 a 1898 sería la única Escuela de Ingenieros Industriales de España. En 1917 pasaría a depender plenamente del Estado.

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Escuela de Barcelona (de 1927 a 1964). Calle Conde de Urgell, antigua fábrica Batlló.

La Escuela de Bilbao se funda en 1899 en régimen de Patronato a iniciativa conjunta de la Diputación de Vizcaya, el Ayuntamiento de Bilbao y empresarios industriales vascos, ofertando un título de Ingeniero Industrial –cuando por aquellos tiempos los existentes eran los de Ingeniero Mecánico y Químico- según un plan de estudios con diseño propio -en cuanto a duración y contenidos- que no sería hasta 1913 -cuando se alineara con el de las Escuelas de Madrid y Barcelona- que obtuviera reconocimiento oficial. En 1914 el Estado entraría a formar parte de su Patronato, si bien Diputación y Ayuntamiento seguirían participando en su financiación y en el nombramiento del profesorado –cuyos haberes le correspondía liquidar- hasta la Guerra Civil. La primera promoción se graduaría en 1904.

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Escuela de Bilbao (de 1898 a 1960). Plaza de La Casilla.

Apuntar que en las Escuelas de Sevilla y Valencia se titularían también, durante el siglo XIX y antes de su cierre en 1866, algunos cuantos Ingenieros Industriales. Posteriormente, en 1963 y 1968 respectivamente, serían refundadas. El resto de las numerosas Escuelas de Ingenieros Industriales que proliferarían luego, o bien tuvieron su origen en las anteriores Escuelas Industriales y de Peritos Industriales, o bien fueron creadas ex novo en un contexto de furor autonómico o por iniciativa privada. Un caso particular es el de Tarrasa, donde desde 1904 se impartirían unos estudios superiores de Ingeniero de Industrias Textiles –carrera que por su especialización tenía identidad propia al margen de la generalista de Ingeniero Industrial, con una versión técnico-profesional que se impartiría también en Alcoy, Béjar y Villanueva y Geltrú-, y que en 1957 se convertiría en Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales para la impartición de un título de Ingeniero Industrial en su sección textil homologado con el del resto de especialidades. En 1966 se autorizó la agrupación de Escuelas Técnicas Superiores en Institutos Politécnicos y en Universidades.

El «Instituto Católico de Artes e Industrias» (ICAI), que gradúa Ingenieros Industriales desde 1968, se ha consolidado recientemente como una cantera importante de miembros del CII colocándose en el acumulado histórico por detrás de las tradicionales de las Escuelas de Madrid, Barcelona y Bilbao, de las cuales únicamente la primera sigue aportando efectivos desde que con el Estado de las Autonomías las otras dos dejaran prácticamente de hacerlo, quizás por las mucho más ventajosas condiciones de acceso y posibilidades de carrera profesional en la función pública autonómica o de otros ámbitos.

En el acumulado parcial correspondiente al siglo XXI, los titulados por la Universidad Politécnica de Madrid y por el ICAI representan aproximadamente un tercio cada uno de ellos y, teniendo en cuenta también la Universidad Carlos III de Madrid –fundada en 1989-, resulta que la proporción de ingresados en el CII egresados de las tres grandes Escuelas madrileñas asciende a las tres cuartas partes.

En la siguiente tabla se presentan los diferentes planes de estudios pre-Bolonia, con especificación de su duración –nunca inferior a cinco años-, estructura y requisitos de acceso –no se precisan las vías habilitadas para Peritos/Ingenieros Técnicos, generalmente basadas en exámenes de reválida y/o complementos formativos a adquirir en cursos de adaptación-:

PLANES DE ESTUDIOS DE INGENIERÍA INDUSTRIAL (SIGLO XX)

PLAN DURACIÓN ESTRUCTURA REQUISITOS DE ACCESO
1902 5 años Sin especialidades

Ejercicios de reválida (Primero: estudio y anteproyecto de un aparato industrial, máquina, motor, construcción, fábrica o taller; Segundo: proyecto)

Título de Bachiller y

Examen de Ingreso (Aritmética y Álgebra, Geometría y Trigonometría, Francés y Dibujo)

1907 6 años Sin especialidades

Ejercicios de reválida (Primero: estudio y anteproyecto de un aparato industrial, máquina, motor, construcción, fábrica o taller; Segundo: proyecto)

Acreditación de haber superado en un Instituto de segunda enseñanza las asignaturas de cultura general (Lengua castellana, Geografía general y de Europa, Geografía especial de España, Historia de España, e Historia Universal) y

Examen de Ingreso (Aritmética y Álgebra, Geometría y Trigonometría, Nociones de Física y de Geología, Dibujo de adorno, lineal y lavado, Idioma francés e inglés o alemán)

1926 6 años Preparación científica (Primer y Segundo año). Posibilidad de cursar los dos años de preparación científica en una Facultad de Ciencias, con reválida

Estudios técnicos (Tercer, Cuarto y Quinto año)

Asignaturas especializadas (Sexto año) a elección entre tres Grupos: Grupo A (Mecánica), Grupo B (Química) y Grupo C (Electricidad)

Doce meses de prácticas (con posibilidad de distribución en los tres últimos años) y ejercicio de reválida (estudio preliminar o anteproyecto y proyecto relacionado con una industria mecánica, química o eléctrica)

Título de Bachiller y

Examen de Ingreso (con dos grupos de materias desde 1933, a superar secuencialmente; En su versión de 1945, Primer Grupo: Aritmética racional, Álgebra de las magnitudes finitas reales y complejas, Cálculo combinatorio, Magnitudes infinitesimales, Geometría métrica, Representaciones gráficas, Física General, y Cosmografía y Geología; Segundo Grupo: Aplicaciones del Álgebra de las magnitudes infinitesimales, Teoría general de ecuaciones, Funciones primitivas, Geometría analítica plana y del espacio, Introducción a la Química, Mineralogía y Petrografía). Y además, examen eliminatorio de: suficiencia en Dibujo lineal, Dibujo a mano alzada, francés, e inglés y alemán (traducción con auxilio de diccionario)

1948 6 años Preparación científica y técnica general (Primer, Segundo y Tercer año)

Especialización (Cuarto y Quinto año) a elección entre cuatro grupos de intensificación: Mecánica, Química, Electricidad y Textil

Asignaturas de Economía, Administración de Empresas y Derecho y ejercicios de fin de carrera -prácticas en fábricas, talleres u oficinas de proyecto- y proyecto fin de carrera (Sexto año)

Título de Bachiller y

Examen de Ingreso (con dos grupos de materias; Primer Grupo: Aritmética racional y aplicada, Análisis algebraico en el campo real y en el complejo, Cálculo combinatorio, Geometría métrica y Trigonometría, Geometría proyectiva, Física General, y Cosmografía y Geología; Segundo Grupo: Cálculo diferencial y aplicaciones, Teoría general de ecuaciones, Funciones primitivas, Geometría analítica plana y del espacio, Nomografía, Introducción en la Química, Mineralogía y Petrografía). Y además, examen eliminatorio de: suficiencia en Dibujo lineal, Dibujo a mano alzada, francés (versión y tema), e inglés y alemán (versión con auxilio de diccionario)

1957 2+5 años Preparación científica y técnica general (Primer y Segundo año)

Especialización (Tercer, Cuarto y Quinto año) a elección entre las siguientes especialidades: Mecánica, Acústica y Óptica, Electricidad, Técnicas Energéticas, Química, Metalurgia, y Textil

Proyecto fin de carrera

Título de Bachiller

Fase primera de ingreso: Curso selectivo (común con el de las Facultades de Ciencias e integrado por: Matemáticas, Física, Química, Geología y Biología)

Fase segunda de ingreso: Curso de iniciación (Matemáticas, Física, Dibujo, Ampliación de Química, y Preconocimiento de Materiales)

1964 5 años Cursos comunes (Primer y Segundo año; Primero común a todas las Ingenierías: Álgebra Lineal, Cálculo Infinitesimal, Física, Química, y Dibujo Técnico)

Cursos de especialidad (Tercer, Cuarto y Quinto año): Mecánica, Química, Metalúrgica, Electricidad, Técnicas Energéticas, Textil, y Organización Industrial

Proyecto fin de carrera

Curso Preuniversitario y

Pruebas de Madurez

1976 6 años Cursos comunes (Primer, Segundo y Tercer año)

Cursos de especialidad (Cuarto, Quinto y Sexto año): Mecánica-Intensificación Máquinas, Mecánica-Intensificación Construcción, Química, Metalúrgica, Electricidad-Intensificación Electrotecnia, Electricidad-Intensificación Automática y Electrónica, Técnicas Energéticas y Organización Industrial

Proyecto fin de carrera

Curso de Orientación Universitaria (COU) y

Selectividad

2000 5 años Cursos comunes (Primer, Segundo y primera mitad del Tercer año)

Cursos de especialidad (segunda mitad del Tercer año, Cuarto y Quinto año): intensificaciones de Mecánica-Máquinas, Mecánica-Construcción, Química Industrial y Medio Ambiente, Materiales, Electricidad-Electrotecnia, Electrónica y Automática, Técnicas Energéticas, Organización Industrial, y Fabricación

Proyecto fin de carrera

Título de Bachiller y

Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU)

Fuente: elaboración propia.

Como curiosidades a reseñar:

  • La existencia de examen de ingreso hasta 1957, cuyas academias de preparación colegiadas tenían cierto reconocimiento oficial desde 1945.
  • La concesión cuasi-automática del título de Doctor, una vez implantado en 1957, a los Ingenieros de planes anteriores, previa aportación de méritos y circunstancias individuales -en los órdenes académico y profesional- y presentación de una tesis -que podía consistir en un trabajo original anteriormente realizado- ante una Junta general calificadora única que evaluaría las solicitudes.
  • La desproporcionada importancia concedida al dibujo industrial en los planes de 1902 y 1907, con asignaturas en todos y cada uno de los cursos de la carrera.
  • El reconocimiento oficial en 1907 de que el título de Ingeniero Industrial obtenido de acuerdo al plan de 1902 comprendía también la especialidad de electricidad además de las originales de mecánica y química.
  • La extensión de la duración de la carrera en un año en 1907, pues “… no llega al diez por ciento el número de alumnos que logra rematar la carrera en ese periodo [de 5 años], y algunos lo realizan a costa de positivos quebrantos de su salud y futura robustez”.
  • La aparición en 1926 de las especialidades, como campo electivo en el que intensificar la formación generalista.
  • La oferta de asignaturas optativas sobre Aviones, Arquitectura Naval, y Telegrafía, Telefonía y Comunicaciones en el plan de 1926.
  • La introducción del proyecto de fin de carrera en 1948, en sustitución del ejercicio de reválida.
  • El diseño del sexto curso del plan de 1948, en el que casi se reconoce lo que hoy es un MBA, y antecedente de lo que luego sería la especialidad de Organización Industrial –en una manifestación explícita de la eminente orientación de la carrera hacia el ejercicio profesional en la empresa-.
  • La efímera especialidad de Acústica y Óptica del plan de 1957.
  • La flexibilización del plan de estudios en 1965, que dejaría de ser único para todas las Escuelas.
  • La recuperación de la duración de 6 años con el plan de 1976, ante la limitación del tiempo de permanencia en la Universidad por Decreto-Ley 9/1975 y el reconocimiento de la densidad de asignaturas del de 1964.
  • La creación en 1978 de una especialidad Papelera y Gráfica, impartida solo en Tarrasa.

Los dos últimos planes de estudios se refieren a la ETSII de la ya Universidad Politécnica de Madrid. Como se ha comentado, desde 1965 se previno que los planes de estudio no constituyeran un conjunto rígido, sino que, a propuesta de cualquiera de las Escuelas, se podría modificar la distribución y duración de las enseñanzas y aun la supresión de algunas materias, así como la intensificación o introducción de otras, dentro de un criterio didáctico que lo justificara y sin que en ningún momento se excediera el número de las establecidas ni se disminuyera el horario de las clases prácticas. Este modelo de catálogo de titulaciones, directrices generales para los planes de estudios y homologación de casos concretos por una autoridad («Junta de Enseñanzas Técnicas» primero y «Consejo de Universidades» después), si bien difiere del general que aplica en el marco post-Bolonia en el que la flexibilidad para la oferta y diseño de títulos es total, para el caso de las enseñanzas técnicas conducentes a profesiones reguladas resulta aún reconocible.

Señalar que el título de Ingeniero Industrial habilita profesionalmente para cualquiera de sus especialidades, a diferencia de los de Ingeniero Técnico Industrial, que lo hacen únicamente en aquella en la que se otorguen –con atribuciones completas desde la Ley 12/1986 que auspiciara Alfonso Guerra, pues antes existían unos umbrales de magnitud que acotaban su campo de actuación-, siendo por tanto el primero generalista y los segundos especializados. Se trata pues de dos profesiones distintas, a las que se accede tras estudios muy diferentes en cuanto a duración, alcance y profundidad.

De este carácter generalista adolecen también las titulaciones de Grado o Máster especializadas por ramas –mecánica, eléctrica, química, energética, organización, …- que en la actualidad se ofertan. Aunque estas puedan compartir con el título clásico de Ingeniero Industrial algunas competencias académicas, a diferencia de aquel o no tienen atribuciones profesionales o, de tenerlas (Grados que verifiquen los requisitos de la Orden Ministerial CIN/351/2009), se circunscriben al ámbito de su especialidad como en el caso de los anteriores títulos de Ingeniero Técnico Industrial. Lo mismo puede decirse de titulaciones de transición ya desaparecidas de ciclo completo como la de Ingeniero Químico o de segundo ciclo como las de Ingeniero de Organización Industrial o Ingeniero en Automática y Electrónica –a las que se podía acceder con titulaciones de primer ciclo, no necesariamente de las ramas industriales-, que no son profesiones reguladas.

Así, para el acceso al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado se exige estar en posesión del título de Ingeniero Industrial (artículo 7º.2.b) del Decreto 3528/1974, de 19 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento del CII) o aquel que habilite para el ejercicio de la profesión regulada de Ingeniero Industrial. La Orden Ministerial CIN/311/2009 establece los requisitos para la verificación (por la «Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación»-ANECA o el órgano de evaluación autonómico competente) de los títulos universitarios oficiales de Máster que habilitan para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Industrial. El acceso natural al Máster habilitante es el «Grado en Ingeniería en Tecnologías Industriales»-GITI, generalista sin atribuciones (“grado blanco”). En las últimas promociones del CII se han incorporado ya algunos titulados según este nuevo esquema de Grado+Máster habilitante en Ingeniería Industrial.

Con el objeto de promover la movilidad de la educación superior en Europa, se ha definido un Marco Español de Cualificación para la Educación Superior (MECES) de cuatro niveles (1-Técnico Superior, 2-Grado, 3-Máster y 4-Doctorado) que respectivamente equivalen en el marco común de referencia europeo (European Qualification Framework-EQF) a los niveles 5 a 8. Con esta tipificación, se ha reconocido al título pre-Bolonia de Ingeniero Industrial la correspondencia con los niveles MECES 3 y EQF 7 y a los de Ingeniero Técnico Industrial con los niveles MECES 2 y EQF 6 (Resoluciones de 21 de julio de 2015, de la Dirección General de Política Universitaria, por las que se publican Acuerdos del Consejo de Ministros de 10 de julio de 2015, B.O.E. de 12 de agosto de 2015), en un reconocimiento que no cabe interpretar como una equivalencia strictu sensu con los nuevos títulos de Máster y Grado, respectivamente, y mucho menos de cara al ingreso en la Administración (como explicita la disposición adicional octava del Real Decreto 967/2014, de 21 de noviembre, por el que se establecen los requisitos y el procedimiento para la homologación y declaración de equivalencia a titulación y a nivel académico universitario oficial y para la convalidación de estudios extranjeros de educación superior, y el procedimiento para determinar la correspondencia a los niveles del marco español de cualificaciones para la educación superior de los títulos oficiales de Arquitecto, Ingeniero, Licenciado, Arquitecto Técnico, Ingeniero Técnico y Diplomado). Es por ello que en buena lógica los Ingenieros Técnicos Industriales no tienen cabida en Cuerpos y Escalas del Subgrupo A1 de la Administración. Aunque el Cuerpo de Ingenieros Técnicos Industriales del Estado del Subgrupo A2 (anterior Grupo B) fue declarado a extinguir en 2003, siguen existiendo sus homólogos en las administraciones autonómicas y locales, así como numerosos Cuerpos y Escalas del Subgrupo A2 que, aún sin requerir específicamente tal titulación, su posesión puede ser un punto de partida favorable.

Análogamente, cabe recordar también que existen numerosos Cuerpos y Escalas del Subgrupo A1 de la Administración General del Estado cuyo acceso es especialmente propicio para aquellos Ingenieros o titulados de Grado -con o sin Máster oficial- en ramas científico-técnicas que tengan vocación de servicio público –docencia y milicia aparte-, entre los que sin ánimo de exhaustividad cabría citar los siguientes:

  • Cuerpos: Astrónomos; Ingenieros Geógrafos; Inspectores del SOIVRE; Superior de Administradores Civiles del Estado (rama técnica); Superior de Estadísticos del Estado; Superior de Meteorólogos del Estado; Superior Sistemas y Tecnologías de la Información de la Administración del Estado.
  • Escalas: Científicos Superiores de la Defensa (INTA); Superior de Técnicos de Tráfico; Técnicos Facultativos Superiores de Organismos Autónomos del Ministerio de Fomento; Técnicos Facultativos Superiores de Organismos Autónomos del Ministerio de Medio Ambiente; Técnicos Superiores Especializados de Organismos Públicos de Investigación; Titulados Superiores de Organismos Autónomos del MITC, especialidad propiedad industrial; Titulados Superiores del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo; Escala Superior del Cuerpo de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.

Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en https://www.mincotur.gob.es/es-es/servicios/Documentacion/Publicaciones/Paginas/DetallePublicaciones.aspx?cod=INDUS443.

Se presenta el libro del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado, en un acto con la participación de la Ministra de Industria, Comercio y Turismo, Doña María Reyes Maroto

portada libro

Este mes de diciembre de 2018, coincidiendo con la celebración del 40 aniversario de la Constitución Española, se ha publicado un libro sobre el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado, en cuyas páginas se habla con profundidad de su centenaria historia y sus funciones.

El libro, que ha sido editado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, además de en su tirada impresa, está disponible gratuitamente para su descarga en formato digital desde este enlace.

 

Presentación del libro

El acto formal de presentación del libro se realizó el viernes 14 de diciembre en el Complejo Ministerial Cuzco. Hay que agradecer la asistencia al acto de la Ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto Illera, que estuvo acompañada por Sergio López Pérez, actual presidente de ASIINDUS, así como de algunos de los autores que han participado en la elaboración del libro: Antonio Moreno-Torres Gálvez, María J. Muñoz Martínez  y Manuel García Hernández.

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Durante la presentación, la ministra habló sobre algunos temas transversales de la política industrial, de la historia de la industria en nuestro país, así como de los retos del futuro y la estrategia a seguir, aprovechando también para nombrar varios asuntos importantes en los que se está trabajando, y temas de actualidad, como la reciente aprobación el viernes 7 en el Consejo de Ministros del Real Decreto-Ley de Medidas Urgentes para el Impulso de la Competitividad Económica en el Sector de la Industria y el Comercio.

Posteriormente, tomaron la palabra algunas de las personas que han contribuido en el libro. Antonio Moreno-Torres, que coordinó su elaboración, habló del trabajo realizado durante más de tres años desde el inicio del proyecto a mediados de 2015, así como de su contenido, formado en gran parte por una colección de artículos de personas que han estado presentes en la historia del cuerpo en las últimas décadas. Antonio habló de la larga trayectoria del Cuerpo de Ingenieros Industriales, desde sus orígenes, pasando por su consolidación durante muchas décadas de la mano del Ministerio de Industria, hasta la actualidad donde el papel de los Ingenieros Industriales se ha hecho cada vez más horizontal, estando presentes cada vez en más ministerios y organismos de la Administración General del Estado.

María Muñoz, aprovechó su turno de palabra para hablar de su participación en el libro, dando su visión del Cuerpo y comentando sus experiencias personales durante su trayectoria profesional, detallando como ejemplo sus labores en su puesto actual en el Ministerio de Hacienda como Subdirectora General de Programación y Evaluación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

Por su parte, Manuel García, actualmente Subdirector General de Energía Eléctrica en el Ministerio de Transición Ecológica, continuó el coloquio hablando de la diversidad de actividades que pueden realizar los Ingenieros Industriales en la Administración, al igual que ocurre en la empresa privada, y del valor que pueden aportar al tener un perfil muy polivalente, tanto por sus conocimientos técnicos, como por su capacidad para poder desarrollar una buena labor en puestos de carácter más organizativo y directivo.

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El acto fue cerrado por Sergio López, Presidente de ASIINDUS y también Subdirector General de Hidrocarburos en el Ministerio de Transición Ecológica, dando paso al tradicional ágape de fin de año de la asociación.

Contenido del libro

El libro, con el subtítulo de “Historia, Actuaciones y Testimonios”, es un compendio de artículos escritos por miembros del Cuerpo, tanto en activo como jubilados.

En sus páginas, estructuradas según un sugestivo índice, se habla de las actividades de los Ingenieros Industriales del Estado, narrando aspectos relacionados con la historia de la industria en España, la política industrial y energética, y la organización administrativa relacionada, con hincapié en los últimos 40 años y en los importantes cambios acaecidos.

El libro se puede descargar gratuitamente en formato digital a través de este enlace.

 

 

Micro y nanoelectrónica: Aspectos básicos de una de las seis tecnologías habilitadoras clave desde un punto de vista técnico y económico

El número 409 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota sobre micro y nanoelectrónica (MNE), elaborada por nuestro compañero Juan Miguel Ibáñez de Aldecoa Quintana (Promoción 1993).

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En dicha nota se tratan los aspectos técnicos y económicos básicos de esta tecnología habilitadora clave, cubriendo su definición, las principales tendencias tecnológicas, la cadena de valor (tecnologías de diseño, arquitecturas, equipamiento y materiales) de los sistemas y aplicaciones en ella basados, y sus aplicaciones.

El texto completo está disponible para su descarga en el siguiente enlace: MICRO Y NANOELECTRÓNICA: ASPECTOS BÁSICOS DE UNA DE LAS SEIS TECNOLOGÍAS HABILITADORAS CLAVE DESDE UN PUNTO DE VISTA TÉCNICO Y ECONÓMICO.

La metrología en España

El número 407 de la revista Economía Industrial incluye un artículo sobre la metrología en España, en el que ha participado nuestra compañera María Peñahora.

Como se puede leer en su introducción, la metrología es, junto con la acreditación y la normalización/certificación, uno de los tres pilares sobre los que se asienta en nuestro país el sistema de calidad y competitividad industrial. De esta forma, en el texto se describe el papel de la metrología y la organización de su gobernanza en España, poniendo el foco en la importante labor realizada por el Centro Español de Metrología.

Cabe resaltar que la metrología es una ciencia vital para la interconexión de todas las capas de la sociedad, en las cuales se realizan diariamente multitud de mediciones de diversa índole, con distinta trascendencia para los ciudadanos. Metrología científica, legal e industrial constituyen una infraestructura que permite garantizar la validez de todas las mediciones realizadas en España, así como la compatibilidad de éstas con las realizadas fuera de nuestras fronteras, aspecto básico para el reconocimiento internacional de nuestros intercambios comerciales y de nuestras contribuciones científico-técnicas.

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De conformidad con lo establecido en el artículo 8 de la Ley 32/2014, de 22 de diciembre, de Metrología, (desarrollada por el RD 244/2016) los materiales de referencia y los instrumentos, aparatos, medios, sistemas de medida y programas informáticos, que sirvan para medir o contar y que sean utilizados en aplicaciones de medida por razones de interés público, salud y seguridad pública, orden público, protección del medio ambiente, protección de los consumidores y usuarios, recaudación de impuestos y tasas, cálculo de aranceles, cánones, sanciones administrativas, realización de peritajes judiciales, establecimiento de las garantías básicas para un comercio leal y todas aquellas que puedan determinarse con carácter reglamentario, estarán sometidos al control metrológico del Estado, cuando esté establecido, o se establezca, por regulación específica.

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En el artículo, además del control metrológico del Estado, se trata también la evolución del sistema legal de unidades de medida y la organización de la Metrología en España.

El texto completo está disponible para su lectura a través del siguiente enlace: La metrología en España.

 

 

Los ingenieros industriales y la aeronáutica civil

En las dimensiones formativa y administrativa de la aeronáutica en España, cabe reconocer un papel pionero de los Ingenieros Industriales, al igual que en otros campos como el naval o el de las telecomunicaciones.

Así, y en ausencia de estudios específicos de Ingeniería Aeronáutica, el Plan de Estudios de 1926 de la carrera de Ingeniero Industrial contemplaba una asignatura optativa sobre Aviones, al igual que otras sobre Arquitectura Naval y Telegrafía, Telefonía y Comunicaciones.

Luis Montesino Espartero. Ingenieros Industriales pioneros de la aviación española. Fuente: «Cuadernos de Historia Aeronáutica»
Luis Montesino Espartero. Ingenieros Industriales pioneros de la aviación española.

Años antes, en 1913 y para la formación de pilotos, se había establecido en el aeródromo de Getafe la «Escuela Nacional de Aviación» (ENA), en dependencia del Negociado de Industria del Ministerio de Fomento y con una plantilla de cinco profesores, todos ellos Ingenieros Industriales. Su primer director sería el Ingeniero Industrial Luis Montesino Espartero, Marqués de Morella, hijo del primer Ingeniero Industrial español, el insigne Cipriano Segundo Montesino. Los restantes cuatro profesores habían obtenido su título de Piloto-Aviador de la Escuela de París como pensionados por concurso celebrado en 1911 entre Ingenieros Industriales, a convocatoria del citado Ministerio.

De estos pioneros de la aviación española, Julio Adaro Terradillos, Antonio Grancha Baixauli –desde 1920 Ingeniero por concurso de la Subdirección de Industria, de la que luego en 1930 sería responsable- y Mariano de las Peñas Mesqui –a la sazón Verificador de Contadores de Electricidad y luego, desde 1940 y hasta su jubilación en 1958, Jefe de la Delegación de Industria de Barcelona- fueron miembros del Cuerpo de Ingenieros Industriales -los dos primeros depurados tras la Guerra Civil por sus responsabilidades en el arma aérea del bando republicano para la que fueron movilizados-.

Los Ingenieros Industriales Manuel Menéndez Valdés, Antonio Grancha Baixauli, Mariano de las Peñas Mesqui y Julio Adaro Terradillos durante su formación aeronáutica en Francia como pensionados del Ministerio de Fomento. Ingenieros Industriales pioneros de la aviación española. Fuente: «Cuadernos de Historia Aeronáutica»
Los Ingenieros Industriales Manuel Menéndez Valdés, Antonio Grancha Baixauli, Mariano de las Peñas Mesqui y Julio Adaro Terradillos durante su formación aeronáutica en Francia como pensionados del Ministerio de Fomento. Ingenieros Industriales pioneros de la aviación española. Fuente: «Cuadernos de Historia Aeronáutica»

También lo sería Montesino, protagonista de una circunstancia verdaderamente anecdótica. Habiendo sido declarado cesante forzoso por supresión de servicios -al haberse adscrito la ENA al Ministerio de la Guerra en 1917–, en 1936 y con 68 años ejercería su derecho a ocupación de vacante en su categoría en el escalafón del Cuerpo, para jubilarse dos años después al cumplir los 70 años reglamentarios. Posteriormente, en 1944 y con 76 años, sería readmitido al servicio activo para un periodo de ocho años hasta jubilarse -por segunda y definitiva vez- en 1952 y con 84 años –lo que no es precisamente lo que se entiende como “vivir como un marqués”-, en un reenganche al amparo del artículo 88 del reglamento de funcionarios de 7 de septiembre de 1918, que permitía continuar en el desempeño del cargo por encima de la edad reglamentaria de jubilación a aquellos con más de diez y menos de vente años de servicio que, previa instrucción anual de expediente de capacidad, acreditasen aptitud física y mental.

La conformación de una administración aeronáutica, con los citados de las Peñas y Grancha como máximos exponentes, se dio en sus orígenes en el seno de la industrial, hasta su escisión de esta en 1928 –cuando se creó también la «Escuela Superior Aerotécnica», luego ETSIA-: en 1919 como «Negociado de Aeroestación y Aviación civiles» de la Sección de Industria; en 1924 como «Servicio de Aeronáutica Civil» de la Sección de Ingenieros de la Jefatura Superior de Industria; y desde 1926 como sección de esta. Excepción sería el periodo 1922 a 1924 durante el cual existiría un «Servicio de Comunicaciones Aéreas» (Aeronáutica y Aviación) en la «Subdirección de Comunicaciones Marítimas y Aéreas» de una Dirección General de Minas, Metalurgia e Industrias Navales. Indicar que, entre 1913 y 1922, también estuvo bajo el paraguas de Industria el «Centro de Ensayos de Aeronáutica» creado en 1904 bajo el mando del insigne Leonardo Torres Quevedo.

Los Ingenieros-Inspectores de Automóviles de las Oficinas de Inspección Industrial en provincias, una de las plantillas que se integrara en el Cuerpo de Ingenieros Industriales, asumieron por Decreto de 1925 los reconocimientos técnicos de material “volante” y los exámenes a personal “navegante”. Según su reglamento orgánico de 1931, una de las funciones del Cuerpo de Ingenieros Industriales era la inspección de toda clase de material móvil para transporte de viajeros y mercancías por vía terrestre, fluvial, marítima y aérea, y el examen y expedición de certificados de aptitud para todo el personal que hubiera de conducir los vehículos de transporte. Entre los servicios generales encomendados a las Jefaturas Provinciales de Industria, se incluyó el de informe e inspección por delegación de la Dirección General de Transportes Aéreos de los campos de aviación de las provincias (excepto Madrid) y del cumplimiento de las condiciones de concesión.

Desde la finalización de la Guerra Civil, las cuestiones de aviación civil quedarían adscritas al nuevo Ministerio del Aire, en los que permanecerían hasta su supresión con la llegada de la democracia y su readscripción a un nuevo Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Es entonces, en 1979, cuando se constituye un «Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos» -el más moderno pues de entre todos los de Ingenieros civiles al servicio del Estado-, que se dotaría inicialmente con Ingenieros Aeronáuticos del Ejército del Aire a los que se les dio la opción de integrarse en el mismo.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

 

Digitalización, energía y Panorama energético mundial

406En el número de Economía Industrial correspondiente al cuarto trimestre de 2017, monográfico sobre Prospectiva y Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva, se incluyen sendas colaboraciones de nuestros compañeros Alfonso de las Heras Gozalo (Promoción 1982) y Juan Ignacio del Castillo Campos (Promoción 2014), a la sazón anterior y actual Consejero Industrial, Energético y Digital de la Embajada de España ante la OCDE.

Tituladas respectivamente Digitalización y Energía” yPanorama Energético Mundial”, en ellas se da cuenta de los últimos estudios de la Agencia Internacional de la Energía sobre estas cuestiones.