Evolución de la organización administrativa en materia de industria y energía en España

La palabra “Industria” siempre ha aparecido en el organigrama de la Administración del Estado española en alguno de sus niveles. Lo haría por primera vez en 1847, cuando se organizase una Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio en el por entonces Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas (luego Fomento).

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No sería hasta 1902 cuando se crease una unidad exclusiva para los asuntos industriales, con categoría de Negociado (del Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas), que se transformaría en 1917 en Sección (del Ministerio de Fomento), en 1922 en Subdirección (del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria), en 1928 en Dirección General (del Ministerio de Economía Nacional), en 1939 en Subsecretaría (del Ministerio de Industria y Comercio) y, finalmente, en 1951 en Ministerio. Esta paulatina evolución en el rango sería reflejo de la importancia creciente de la industria en nuestra economía.

Desde 1931 no ha dejado de haber un Ministerio que en su frontispicio la haya incluido, con los antecedentes de los periodos 1900-1905 (Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas) y 1922-1928 (Trabajo, Comercio e Industria) y la única excepción del 2000-2004 (Ciencia y Tecnología).

En cuanto a la energía, indicar que como spin-off de la Dirección General de Industria, y asumiendo sus cometidos en relación con la seguridad de los equipos -homologación- e instalaciones eléctricas -autorización e inspección-, la regularidad del suministro, la verificación de contadores y la aprobación de tarifas, entre otros, se crearía en 1962 una Dirección General de Energía, que pronto asumiría la función en materia de combustibles de la anterior Dirección General de Minas y Combustibles -consolidada en 1928 en su ámbito tradicional del Ministerio de Fomento y, desde 1931, bajo el mismo paraguas que la de Industria-. La elevación del rango de la cuestión energética se produciría como consecuencia de las crisis del petróleo de los años setenta, creándose en 1977 una Comisaría de la Energía y de Recursos Minerales con categoría de Subsecretaría –luego en 1996 transformada en Secretaría de Estado- y apareciendo por primera vez en el nombre de un departamento denominado entonces Ministerio de Industria y Energía (MINER). Tras la desaparición de este con el cambio de milenio, volvería a tener desde 2012 la máxima visibilidad en un Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR).

Las competencias en industria y energía han estado desde 1931 juntas en un mismo ministerio, con las únicas salvedades del periodo 2000-2004, cuando industria dependió del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT) y energía del Ministerio de Economía (MINECO), y desde 2016 hasta la actualidad, siendo primero encomendadas respectivamente al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO) y al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD), hasta 2018 que se recuperó un Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR) y se creó un Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) que por primera vez aglutinara competencias en energía y medio ambiente -volviéndose en cierta forma y parcialmente a los orígenes, pues fue en los años setenta cuando la administración medioambiental comenzó a desarrollarse dentro de un Ministerio de Industria competente también en energía-.

Esta configuración de carteras ministeriales se ha mantenido en la decimocuarta legislatura, con la gran novedad de la creación de una Vicepresidencia del Gobierno para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Desde 1939, y con las únicas excepciones de MCyT (2000-2004) y MINEICO (2016-2018), siempre se ha sentado en el Consejo de Ministros un “Ministro de Industria” que respondiese a dicho título en base al encabezamiento de su departamento (ver tabla). Solo dos de ellos –Joan Majó y Claudio Aranzadi- han sido Ingenieros Industriales.

 

TABLA: MINISTERIOS COMPETENTES EN INDUSTRIA Y ENERGÍA

REORGANIZACIÓN MINISTERIAL
DENOMINACIÓN DEL MINISTERIO
TITULAR
(ENTRE PARÉNTESIS AÑO DE NOMBRAMIENTO)
1939
Ministerio de Industria y Comercio
Demetrio Carceller Segura (1940)
Juan Antonio Suanzes Fernández (1945)
1951
Ministerio de Industria
Joaquín Planell Riera (1951)
Gregorio López Bravo (1962)
José María López de Letona y Núñez del Pino (1969)
Alfredo Santos Blanco (1974)
Alfonso Álvarez Miranda (1975)
Carlos Pérez de Bricio Olariaga (1975)
1977
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Alberto Carlos Oliart Saussol (1977)
Agustín Rodríguez Sahagún (1978)
Carlos Bustelo García del Real (1979)
Ignacio Bayón Mariné (1980)
Carlos Solchaga Catalán (1982)
Joan Majó Cruzate (1985)
Luis Carlos Croisser Batista (1986)
José Claudio Aranzadi Martínez (1988)
1991
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCyT)
Juan Manuel Eguiagaray Ucelay (1993)
1994
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Josep Piqué i Camps (1996)
2000
Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT)
Anna Birulés i Bertrán (2000)
Josep Piqué i Camps (2002)
Juan Costa Climent (2003)
Ministerio de Economía (MINECO)
Rodrigo Rato Figaredo (2000)
2004
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC)
José Montilla Aguilera (2004)
Joan Clos i Matheu (2006)
Miguel Sebastián Gascón (2008)
2012
Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR)
José Manuel Soria López (2012)
2016
Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO)
Luis de Guindos Jurado (2016)
Román Escolano Olivares (2018)
Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD)
Álvaro Nadal Belda (2016)
2018
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR)
María Reyes Maroto Illera (2018)
Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO)
Teresa Ribera Rodríguez (2018)
2020
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

FUENTE: Elaboración propia.

 

En cuanto al rango del segundo escalón ministerial, indicar que entre 1991 y 1996 existiría una Secretaría de Estado de Industria y entre 1998 y 2000 una Secretaría de Estado de Industria y Energía. Tras un periodo de siete años iniciado en 2004 en el que la energía tuvo rango de Secretaría General, en 2010 recuperaría de nuevo el de Secretaría de Estado. La industria mantiene actualmente rango de Secretaría General. Esta cuestión no es baladí, puesto que un Secretario de Estado es miembro de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (CGSEyS) –antesala de las deliberaciones del Consejo de Ministros- a diferencia de un Secretario General, que ha de hacerse oír en la misma por medio de su Subsecretario.

El comercio, el turismo y, más recientemente -desde la época MCyT- las telecomunicaciones y lo digital -visible en la estructura desde sus comienzos a principios ya de este siglo XXI, con denominaciones como Sociedad de la Información, Agenda Digital o Avance Digital- son materias que tradicionalmente han compartido organigrama con la industria. Las dos últimas se adscribieron en 2018 a un Ministerio de Economía y Empresa y, con el nuevo Gobierno, constituyen por primera vez dos Secretarias de Estado separadas –Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales y Digitalización e Inteligencia Artificial- encuadradas en un Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya titular ostenta también otra de las cuatro Vicepresidencias del Gobierno.

Desde 2004 los asuntos relacionados con ciencia e innovación, y salvo la breve etapa del MINEICO (2016-2018), se han mantenido en una cartera diferente de la de industria, lo que no deja de chocar a muchos expertos en política tecnológica.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

Nota: Este texto es un extracto modificado y actualizado del artículo “Génesis y Evolución Reglamentaria del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

 

Indicadores Sintéticos de Industria y Energía

El número 413 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota sobre indicadores sintéticos de industria y energía, elaborada por nuestro compañero Antonio Moreno-Torres Gálvez (Promoción 2003).

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En la nota se describen los aspectos metodológicos de los indicadores sintéticos, haciendo un breve repaso de las distintas aproximaciones y herramientas utilizadas en su construcción.

El texto completo está disponible para su libre descarga en el siguiente enlace: Ver aquí.

 

Apollo Seventeen, the end of an era…

El 14 de diciembre, se cumplen 47 años desde que el hombre pisó la Luna por última vez. Apolo 17 fue la misión más completa y la que batió más records de todas las del programa Apolo… y sin embargo es una gran desconocida.

Apolo 17 fue la misión final del programa Apolo de la NASA y la última misión en la que los humanos pisaron la Luna. Lanzado el 7 de diciembre de 1972, con una tripulación compuesta por el comandante Gene Cernan, el piloto del módulo de mando Ron Evans y el piloto del módulo lunar Harrison Schmitt, fue el último uso del hardware Apolo para su propósito original (ir a la Luna). Si bien inicialmente había previstas 20 misiones, las tres últimas fueron canceladas.

La misión incluyó tres días en la superficie lunar, capacidad científica ampliada y el tercer Lunar Roving Vehicle (LRV). Mientras Evans permanecía en órbita lunar en el módulo de mando y servicio (CSM) “América”, Cernan y Schmitt alunizaron a bordo del módulo lunar “Challenger”.

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Gene Cernan en Taurus-Littrow el 13/12/1972.

Los dos astronautas pasaron 75 horas en la superficie lunar, en el valle Taurus-Littrow, y completaron tres paseos lunares (22 horas en total), tomando muestras y desplegando instrumentos científicos. Recorrieron 35 km con el rover lunar y se alejaron un máximo de 7,5 km del módulo lunar. Mientras tanto, Evans orbitó la Luna 75 veces en la nave “América”.

Cernan y Schmitt despegaron de la Luna el 14 de diciembre de 1972, a bordo del módulo de ascenso del “Challenger” y realizaron la fase de encuentro y acoplamiento (rendez-vous and docking) con el CSM “America”. Una vez transferido el material, los astronautas se deshicieron de la fase de ascenso del módulo lunar, que fue estrellada contra la Luna (impacto que fue medido por los sismógrafos instalados en su superficie). Los tres astronautas regresaron a la Tierra el 19 de diciembre.

Apolo 8 (diciembre 1968) fue la primera misión en la que el hombre escapó de la influencia gravitacional terrestre y orbitó la Luna, y Apolo 17 fue el último alunizaje tripulado y la última vez que el ser humano ha ido más allá de la órbita baja terrestre. Ni se ha vuelto a ir, ni tenemos el hardware para hacerlo…

Los logros de la misión fueron: 3 días de estancia en la luna con 22 horas de actividad extravehicular (frente a las 2,5 horas de Apolo 11), 35 km recorridos, 110 kg de muestras lunares y el mayor despliegue de experimentos científicos sobre la superficie del satélite de todo el programa Apolo.

Y con esta misión se puso fin al mayor programa tecnológico no militar de EEUU, que llegó a suponer un gasto de unos 25.000 M$ de aquella época y el trabajo de 400.000 ingenieros y técnicos.

Boeing construyó los inmensos cohetes Saturn V, North American Rockwell se encargó del Command and Service Module y Grumman del Lunar Module. El MIT se encargó de todo el software de navegación y guiado de las naves. El programa permitió enormes avances en computación y miniaturización de ordenadores, en generación de electricidad con pilas de combustible, en materiales y en multitud de campos que luego se extendieron a la industria y los hogares. Se generaron más de 3.000 patentes de gran relevancia.

La NASA ha anunciado su intención de volver a la Luna en 2024… Veremos…

Vicente González Muñoz.
Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado (promoción 2002).

Ingenieros Industriales del Estado y asociacionismo

La «Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid»-AIIM está celebrando en 2019 el 30 aniversario de su segunda refundación de 1989 (http://aiim.es/aiim-30-aniversario/), lo que merece una efusiva felicitación. Más aun teniendo en cuenta que en la creación del hoy Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado fue decisiva la actuación del movimiento asociativo de la profesión, del que tratan estas líneas.

El retraso en la creación y reglamentación del Cuerpo de Ingenieros Industriales (CII en lo sucesivo) se debió a la insensibilidad de los poderes públicos hacia lo industrial y la despreocupación por unos estudios que no iban a nutrir sus escalafones; al rechazo y resistencia del resto de Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado –Caminos, Minas, Montes y Agrónomos-; y a la tradicional escasa beligerancia del colectivo de los Ingenieros Industriales que, por su vocación natural hacia la profesión libre y el desapego hacia lo público aparejado, no tendría entre las cuestiones de máxima prioridad en su agenda la de la creación de un Cuerpo.

Figura determinante sería la de Juan Flórez Posada quien, como vocal de la «Asociación Nacional de Ingenieros Industriales»-ANII en su condición de Director de la Escuela de Madrid, presidiría la comisión organizadora de la primera Asamblea de Ingenieros Industriales de ámbito nacional, celebrada en noviembre de 1909 –cuando la carrera cumplía ya casi sesenta años- con la participación de egresados de todas las Escuelas, y que puede considerarse el pistoletazo de salida de unas demandas del colectivo que el propio Flórez, desde su posición privilegiada y con el aval de su acreditado prestigio, se encargaría de transmitir a los poderes públicos.

la educación

Fuente: http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital/

El movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales fue tardío, no siendo hasta 1889 -casi cuarenta años después de la creación de la carrera en 1850- que se fundara la ANII (hoy «Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España»-FAIIE, www.ingenieroindustrial.es). La natural dispersión geográfica motivada por la existencia de varias Escuelas, el parón en el número de titulados que supusiera el cierre en 1867 de todas ellas salvo la de Barcelona (que se prolongaría hasta el cambio de siglo con la inauguración de la nueva de Bilbao en 1899 y la reapertura de la de Madrid en 1901) y la disparidad de intereses y visiones –en los que predominarían por su peso los de la Asociación de Ingenieros Industriales de Barcelona-, propició una estructura asociativa inicialmente desagregada -y por tanto débil- pero que acabaría por integrar las primeras Asociaciones (Madrid –fundada en 1861-, Barcelona -1863-, Valencia -1875- y luego Bilbao -1909-) como Agrupaciones bajo la gobernanza y representación de una Junta Superior de la que serían vocales electivos la quincuagésima parte del número de socios titulares –elegidos por las Agrupaciones a prorrata de su tamaño- y vocales natos los más caracterizados del colectivo: académicos de número de Reales Academias de España, senadores y diputados, altos cargos de la Administración, Presidentes de las Agrupaciones, y Directores de las Escuela. Para facilitar la operativa de una ANII con un número creciente de miembros, en sus estatutos de 1929 se constituirían, en el seno de la Junta Superior, una Junta de Gobierno y un Comité Ejecutivo.

Refundada en cierta forma la ANII tras la Guerra Civil, tras un breve paréntesis federativo durante la Segunda República, en sus estatutos de 1940 y 1947 se preveía la condición de vocal nato de la Junta Superior para “los quince primeros miembros del escalafón del Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales” (art. 14) y, en tanto se crease este, “los Cuerpos de Industria, Hacienda y Ferrocarriles, elegirán sus Vocales, proporcionalmente al número de los que integran su escalafón, sumando, en total, los quince previstos” (art. 39); completarían las vocalías quince Profesores Titulares de las Escuelas, un Ingeniero por cada gran establecimiento industrial (más de 500 obreros), y los Directores de centros u organizaciones oficiales. Por delegación de la Junta Superior actuaría una Junta de Gobierno más reducida, cuyo Presidente sería designado por el Director General de Industria de entre la terna propuesta por aquella.

Una cuestión históricamente ligada a la del asociacionismo fue la sindical, sobre la cual, si bien el sentir general era que por su naturaleza técnica el Ingeniero Industrial habría de asumir un papel de árbitro neutral entre patrono y obrero, en momentos de alta conflictividad social y polarización como los vividos en España en el siglo pasado se generó un cierto debate en cuyas conclusiones predominaría como solución preferida el soslayo de la sindicación voluntaria en favor de la colegiación forzosa.

Con la calma social garantizada por el modelo de sindicatos verticales, el establecimiento de la colegiación forzosa en 1949 obedeció a otros motivos. La carrera padeció las consecuencias de su particular naturaleza desde su concepción a mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX incluido. Como ya se ha comentado, en el ámbito público, y con la coartada del limitado desarrollo industrial del país, las actuaciones facultativas eminentemente industriales fueron al inicio, o bien directamente usurpadas por otros Cuerpos, o bien compartidas con otras titulaciones, retrasándose en exceso la constitución (1911) y reglamentación (1931) del CII. Por su parte, y en el ámbito privado, el deseable régimen de libre ejercicio de las profesiones industriales coexistiría con una indefinición de las atribuciones del Ingeniero Industrial, y la concurrencia masiva de técnicos extranjeros, artilleros e ingenieros militares, y otros intrusos autotitulados como “ingenieros” provocando, en un contexto de asimetría de información, una selección adversa que expulsaba del mercado a los titulados oficiales. La delimitación de la utilización de la palabra Ingeniero (1933) –con la recidiva de 1965 a raíz de la fundación de la «Escuela Superior de Ingenieros Comerciales»-ESIC-, la clarificación de las atribuciones (1935), y el impulso a la colegiación obligatoria para el ejercicio libre de la profesión (1949), fueron medidas que progresivamente coadyuvarían a solventar el problema.

De entonces procede el desdoble entre la actividad de control del ejercicio de la profesión (delegada en Colegios de Ingenieros Industriales -de ámbito regional y bajo el paraguas de un Consejo Superior de Colegios- que, como corporaciones de Derecho Público, actúan por mandato de la Administración) y la de índole más representativa (que mantendría la ANII, que serviría además como representante en el «Instituto de Ingenieros Civiles» –hoy «Instituto de la Ingeniería de España»-IIES, www.iies.es; fundado en 1905 con las cinco Asociaciones Nacionales de Ingenieros entonces existentes: Agrónomos, Caminos, Industriales, Minas y Montes- y, hasta 1959, como canal de relación de la Administración –su reconocimiento oficial a efectos consultivos se remontaba a 1916-). En el caso de Madrid, esta dualidad resultaría en una latencia de la AIIM.

La ANII conservaría unos Comités Técnicos de acreditado prestigio científico y, en esta faceta, apuntar que en los arranques del asociativismo tuvieron un papel destacado como banderín de enganche los boletines de las Agrupaciones, entre los cuales el de la de Bilbao-, a la sazón la revista DYNA fundada en 1926 (www.revistadyna.com), acabó imponiéndose en 1937 como publicación de referencia, que lo sigue siendo aún hoy en día para toda la profesión.

El máximo órgano directivo de la ANII pasaría a ser en 1961 una Junta de Gobierno que compondrían un Presidente y un Secretario elegidos por sufragio directo y los Presidentes de las Agrupaciones y, hasta 1977, también un Catedrático de cada ETSII, tres Ingenieros Industriales designados por el Consejo Superior de Colegios, y un Ingeniero Industrial elegido de entre los pertenecientes a los Cuerpos del Estado –Industria, Hacienda y Fomento-.

Desde 1978, el movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales, en lugar de asociación de agrupaciones, reviste forma de federación de asociaciones, tal y como ya se experimentase durante la Segunda República a iniciativa de la Agrupación de Barcelona.

En una comparación con el asociacionismo de otros Ingenieros cabría comentar que el de estos, en lugar de configurarse ex post y “de abajo a arriba” como el de los Industriales, lo haría ex ante y “de arriba hacia abajo” por la propia génesis de sus Escuelas en vinculación a los respectivos Cuerpos y que, en cuanto a su actividad colegial, además de ser más reciente, presenta en algún caso un modelo organizativo alternativo de Colegio único con demarcaciones territoriales.

Sobre los Colegios de Ingenieros Industriales indicar que, desde su creación, han sido numerosos los miembros del CII que han ocupado sus Decanatos, como Salvador Domingo Comeche (Promoción 1979) -Aragón y La Rioja-, María Teresa Estevan Bolea (1970) -Madrid-, Pedro Hernández Cruz (1968) -Cantabria-, Alejandro José Marín Arcas (1982) -Comunidad Valenciana- o Joan María Vallvé Ribera (1974) -Cataluña-, por citar algunos. Recientemente, el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado ha recibido este 2019 la mención específica del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, en su XIX edición y en la categoría de Trayectoria Humanística, Social y Cultural (ver http://portal.coiim.es/comunicacion/noticias/el-colegio/la-innovacion-y-el-papel-de-la-mujer-en-la-ingenieria-protagonistas-de-las-menciones-honorificas-296).

La actividad asociativa propia del CII se canaliza en la actualidad a través de la «ASociación de Ingenieros INDUStriales del Estado»-ASIINDUS, que nació en 1977 al amparo de la Ley 19/1977 sobre regulación del derecho de asociación sindical (de hecho, las primeras letras “ASI” del acrónimo obedecían originalmente a la calificación de «Asociación Sindical Independiente» que incluía su primera denominación). La captación de socios –entonces de entre Ingenieros e Ingenieros Técnicos Industriales funcionarios de todas las Administraciones- y el apoyo jurídico en asuntos como los traspasos de personal a las Comunidades Autónomas –a menudo forzosos-, la ocupación de puestos antes reservados –ahora abiertos a cualquier Cuerpo-, o las reclamaciones sobre complementos retributivos a la jubilación –una vez suprimidas las mutualidades-, fueron algunas de las cuestiones que ocuparon a la asociación en una primera etapa de su existencia, coincidente con un periodo en el que se acometieron importantes reformas en la función pública.

De acuerdo a sus estatutos actuales, aprobados en Asamblea General Ordinaria de 11 de diciembre de 2015, entre los fines de la Asociación de Ingenieros Industriales del Estado se encuentran:

  • Fomentar y defender los intereses profesionales del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.
  • Concertar con las Administraciones Públicas la más adecuada prestación de servicios de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Colaborar con las Administraciones Públicas en su perfeccionamiento en general y en particular en el de los sectores a los que afectan las competencias profesionales de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Participar en la elaboración de las normas que afecten o puedan afectar a los empleados públicos en general, y en particular a los Ingenieros Industriales del Estado.

La Asociación de Ingenieros Industriales del Estado forma parte desde 2011 de la «Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración del Estado»-FEDECA (www.fedeca.es).

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

Un pequeño paso para el hombre…

El 20 de julio de 2019 hemos celebrado el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna. Tan impresionante logro fue posible gracias a un enorme esfuerzo investigador en múltiples campos científicos que resultó en numerosas innovaciones tecnológicas y organizativas de las que la sociedad sigue beneficiándose en la actualidad.

Entre estas, y en el ámbito de la Ingeniería de Control, puede destacarse el filtro de Kalman (†2016), fundamental para la navegación del Apolo 11 entre la tierra y la luna o para la maniobra de reencuentro –rendezvous– entre el módulo lunar (Águila) y el módulo de mando (Columbia) una vez finalizada la exploración de nuestro satélite.

 

ESQUEMA DEL SISTEMA DE CONTROL DEL MÓDULO LUNAR DEL APOLO 11

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Fuente: MIT. “Apollo Navigation, Guidance and Control Systems. A Progress Report” (1969)

El filtro de Kalman es un método para la estimación de variables de estado de un sistema dinámico que, simplificadamente, se basa en los siguientes elementos:

  • [1] Mediciones –por lo general sesgadas- de alta frecuencia.
  • [2] Mediciones –por lo general ruidosas- de baja frecuencia.
  • [3] Modelo de predicción, con sendos componentes de medición (ecuación de estados) y dinámica (evolución temporal de estados).
  • [4] Proceso recursivo de estimación del vector de estados utilizando [3], partiendo de [1] y actualizando en tiempo real con la realimentación de [2].

En la citada maniobra de reencuentro (en la que el módulo lunar era el vehículo activo y el módulo de mando el pasivo; y que requería de un perfecto alineamiento entre ambos), la posición y velocidad relativas –variables de estado- se calculaban a partir de las mediciones de los sensores del sistema de navegación inercial –tipo [1]- corrigiéndolas con mediciones radar –tipo [2]-. De forma análoga funcionan los sistemas GPS que equipan hoy en día los medios de transporte.

Con el tiempo esta metodología de estimación dinámica ha trascendido la disciplina de la Ingeniería de Sistemas en la que surgió. Prueba de ello es su uso econométrico, que sucintamente se describe a continuación en una aplicación del máximo interés para un Ingeniero Industrial del Estado que se desempeñe en el campo de la política industrial, cual es el análisis de coyuntura industrial.

En la perspectiva dinámica propia del análisis de coyuntura económica se pretende anticipar el futuro próximo por medio de indicadores –simples o agregados- de carácter adelantado. La elaboración de indicadores “soft” cualitativos a partir de encuestas opináticas de confianza ha sido una solución tradicionalmente adoptada para superar el inconveniente que para el seguimiento estrecho en el tiempo de una actividad económica representa el carácter retrasado de los indicadores “hard” cuantitativos. Así por ejemplo, a partir de la «Encuesta de Coyuntura Industrial» (ECI) se elabora un «Indicador de Clima Industrial» (ICI) –indicador soft– que anticipa razonablemente bien al «Índice de Producción Industrial» (IPI) –indicador hard-.

Más sofisticada metodológica y computacionalmente es una predicción en tiempo real (now-casting), cada vez más popular por la creciente disponibilidad de datos de alta frecuencia, que aproveche la información contenida en indicadores parciales tanto hard como soft, incorporándola a medida que fluyen sus datos (real time data flow), para construir así un termómetro de la realidad dinámica a monitorizar.

INDICADORES PARCIALES PARA LA MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL EN TIEMPO REAL

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Fuente: “Medición de la actividad industrial en tiempo real: un Indicador Factorial [dinámico] de la Industria (IFI)”.
Cuevas Galindo, Ángel. Economía Industrial, número 382 (2011, 4T).

En una aproximación estática, la información contenida en los indicadores puede sintetizarse por medio del «Análisis Factorial». Se trata de un método estadístico multivariante que supone que existe un número reducido de variables latentes hipotéticas o «factores comunes» subyacentes -artificiales y no observables- que explican una gran proporción de la varianza compartida por unas variables observadas, capturando así sus interrelaciones.

La formulación dinámica de un modelo de análisis factorial utilizando la representación de espacio de estados y el observador de Kalman para la estimación del factor latente de estado –actividad industrial, en este caso- y la predicción de los indicadores parciales no disponibles –que resultan en paneles desequilibrados de datos por ser distinta la frecuencia de aparición de los mismos-, constituye la esencia de esta técnica de análisis coyuntural denominada «Análisis Factorial Dinámico».

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

Perspectiva Energética Global 2018

El número 411 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota sobre panorama energético, elaborada por nuestro compañero Juan Ignacio del Castillo Campos (Promoción 2014), Consejero en la Delegación Permanente de España ante la OCDE.

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Fuente imagen: https://www.iea.org

En la nota se sintetizan las principales conclusiones del informe World Energy Outlook-WEO 2018, buque insignia de las publicaciones de la Agencia Internacional de la Energía y referencia indiscutible de análisis del sector.

El texto completo está disponible para su descarga en el siguiente enlace: Ver texto completo

 

Servicios industriales para la defensa

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La industria de la defensa se halla sometida a exigentes requerimientos de interoperabilidad y calidad, lo que da lugar a un campo propio de la normalización denominado «Normalización Militar de Materiales» (NMM). Al igual que en la esfera civil, los estándares de aplicación pueden ser, o bien internacionales como los «Acuerdos de Normalización OTAN» (Standard Agreement-STANAG), o bien nacionales como las «Normas Militares Españolas» (NME), de las que pueden considerarse una modalidad las «Especificaciones Militares de Materiales Españolas» (EMMA). Un ejemplo de normalización internacional sería el «Sistema OTAN de Catalogación» (SOC) para la denominación, clasificación, descripción y numeración de los artículos que entran en los sistemas de abastecimiento de las Fuerzas Armadas, que constituye en verdadero lenguaje internacional para la logística militar. En cuestión de calidad en los suministros de productos y servicios para la defensa, cabría citar los requisitos «Publicación Española de Calidad/Allied Quality Assurance Publication» (PECAL/AQAP).

La máxima autoridad en materia NMM es la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa (MINISDEF), que cuenta con la Comisión de Normalización (CONOR) como órgano colegiado de apoyo, y con el Organismo de Normalización de Defensa (OND) como órgano de ejecución, cuyas presidencia y jefatura respectivas corresponden a la Subdirección General de Inspección, Regulación y Estrategia Industrial de la Defensa (SDGINREID) en la que reside el Servicio NMM del Órgano Central. Los Ejércitos, la Armada y la Guardia Civil cuentan con sus propios Servicios NMM. La NMM se somete a planificación anual. Indicar que las normas militares son de obligado cumplimiento, a diferencia de las civiles, y que estas serán de aplicación al material de defensa siempre que convenga y, obligatoriamente, cuando así lo exija una disposición de la Administración General del Estado, una NME o un pliego de prescripciones técnicas/EMMA.

La «Homologación de Productos de Defensa» (HD) es la certificación por parte del MINISDEF de que un determinado sistema de armas, equipo, producto o proceso cumple las normas o especificaciones que se determinen como aplicables, que con carácter general podrán pertenecer a colecciones militares y civiles, tanto nacionales como extranjeras, de reconocida solvencia en el campo tecnológico al que pertenezca el objeto de homologación. La HD previa a la adquisición será obligatoria cuando así lo resuelva motivadamente la DGAM, que es la autoridad nacional de homologación en el ámbito de actuación del MINISDEF. El resto de órganos relevantes en materia HD son la Comisión de Homologación de la Defensa (COHD), la Comisión Técnico-Asesora de Homologación (COTAH) -presididas respectivamente por DGAM y SDGINREID- y, en su condición de organismos promotores de la homologación, los propios Ejércitos, la Armada y la Guardia Civil.

Los «Centros de Actividad Técnica» (CAT) para la realización de las actividades técnicas propias de la HD son designados por la DGAM a propuesta de la COTAH. Los ensayos se llevan a cabo en laboratorios acreditados por ENAC. El MINISDEF ha creado recientemente su propia Red de Laboratorios de Defensa ordenándola mediante un sistema de calificación, por la DGAM y a propuesta de una Comisión Técnico-Asesora de Calificación de Laboratorios (COTACL) presidida por la SDGINREID, en función de los campos tecnológicos (armamento, sanidad, toxicología, medioambiente, plataformas, combustibles, seguridad, vestuario, alimentación, construcción, TIC, materiales y cualquier otro de interés para el MINISDEF) en los que tengan capacidades (medidas, ensayos, análisis, pruebas, experimentaciones aplicadas a tareas de investigación, inspección, control, selección para adquisición, recepción calibración o aseguramiento de la calidad).

El panorama de los servicios industriales para la defensa, organizados según la versión sectorial NMM+HD del modelo general N+H -normalización y homologación-, lo completa la cuestión del «Aseguramiento Oficial de la Calidad» (AOC), materializado a través de la certificación PECAL/AQAQ de suministradores -uno de los requerimientos para la HD, junto con la inscripción en el Registro de Empresas de la DGAM-, y del control de cumplimiento de cláusulas contractuales. Para ello se cuenta con un Área de Inspecciones Industriales (AII) de la SDGINREID con quince localizaciones en las que los «Representantes de Aseguramiento de la Calidad» (RAC) designados llevan a cabo el proceso AOC, en el que también participan entidades de certificación. Una importante dimensión de la inspección industrial de la defensa se refiere a la seguridad de la información clasificada en poder de las empresas (SEGINFOEMP), gestionada por el Área de Seguridad Industrial de la SDGINREID a través de un sistema de habilitaciones de seguridad –empresas, establecimientos y personas- y acreditación de sistemas CIS.

Finalizar indicando que tanto en la CONOR como en la COTAH ostentan sendas vocalías el MINCOTUR y UNE, así como que en el Área de Regulación Industrial de la SDGINREID –a cargo de la normalización, la catalogación, la homologación y las exenciones REACH- cabría reconocer en cierta forma una versión sectorial de la Subdirección General de Calidad y Seguridad Industrial de la Dirección General de Industria y de la PYME del MINCOTUR.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este post es un extracto modificado del artículo “Defensa y Seguridad… Industrial”, publicado originalmente por el autor en el número de marzo de 2019 de la Revista General de Marina, y disponible en http://www.armada.mde.es/archivo/rgm/2019/03/RGMcap11.pdf.