Una breve reseña sobre la historia del Complejo Cuzco, sede actual del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo

Descripción

El Complejo Cuzco ha sido la “casa” de muchas generaciones de Ingenieros Industriales del Estado, desde 1980, por lo que bien merece una breve reseña sobre su historia.

Este complejo se sitúa en el distrito municipal de Chamartín (Madrid), dentro del barrio de Hispanoamérica. La parcela en la que se ubica, tiene una superficie aproximada de 20.354 m2, con un total de 212.072 m2 construidos. El año de inicio de la construcción de la edificación principal es aproximadamente 1973, según proyecto fechado en 1972 de D. Antonio Perpiñá Sebriá, doctor arquitecto.

El complejo se compone de seis partes cuya descripción es la siguiente:

  1. – Edificio PATENTES Y MARCAS (Calle Panamá, 1):

Se trata de un inmueble de planta cuadrada, con la fachada principal hacia la Calle Panamá. El edificio consta de planta baja, primera y segunda sobre rasante. Las plantas de sótano bajo rasante son seis, y comparte parte de ellas con los sótanos de los edificios que componen el complejo. La superficie construida se cifra en 34.317 m2. El año de construcción es 1982.

  1. – Edificio TORRE (Pº de la Castellana 162):

Se trata de un inmueble en altura (100 m), de planta rectangular, con la fachada principal hacia el interior del complejo. El edificio consta de planta baja y vigésimo cuarta planta sobre rasante, y comparte parte de las cuatro primeras plantas con los edificios de Alberto Alcocer y Satélite. Las plantas de sótano bajo rasante son cinco, y comparte parte de ellas con los sótanos del resto de los edificios que componen el complejo. La superficie construida del edificio es de 88.425 m2. El año de inicio de la construcción de la edificación es 1973.

  1. – Edificio ALBERTO ALCOCER (C/ Alberto Alcocer 2):

Se trata de un inmueble de planta poligonal, con la fachada principal hacia la Calle Alberto Alcocer.

El edificio consta de dos cuerpos diferenciados. El cuerpo principal, de desarrollo vertical y planta rectangular, hacia la Calle Alberto Alcocer, consta de planta baja y siete plantas más sobre rasante. El cuerpo inferior, de desarrollo horizontal y forma poligonal con dos patios interiores, y fachada principal hacia la Calle Doctor Fleming, consta de planta baja y tres plantas más sobre rasante. Las plantas de sótano bajo rasante son cinco, compartiendo parte de ellas con los sótanos de los edificios que componen el complejo. La superficie construida del edificio se cifra en 20.344 m2. Inicio de la construcción en 1973.

  1. – Edificio CASTELLANA 160 (Pº de la Castellana 160):

Se trata de un inmueble de planta rectangular, con la fachada principal hacia el interior del complejo, ocupando el lateral del complejo que corresponde a la calle Doctor Fleming. El edificio consta de planta baja y décimo segunda planta sobre rasante. Las plantas de sótano bajo rasante son seis, y comparte parte de ellas con los sótanos de los edificios que componen el complejo. la superficie construida del edificio es de 68.977 m2. El año de construcción de la edificación principal es aproximadamente1973.

  1. – Edificio SATÉLITE (Pº de la Castellana 160):

Se trata de un inmueble de planta rectangular, con la fachada principal hacia el interior de la parcela, estando adosado al edificio Torre y al edificio Castellana 160, El edificio consta de dos cuerpos diferenciados. El cuerpo principal, de planta rectangular, consta de planta baja y dos plantas más sobre rasante. El cuerpo secundario, de forma rectangular, consta de planta baja porticada y una planta más sobre rasante, a través de la que se comunica con el edifico Castellana 160 a la altura de su planta primera. Las plantas de sótano bajo rasante son cinco, compartiendo parte de ellas con los sótanos de los edificios que componen el complejo. La superficie construida del edificio se estima en 4.600 m2.

  1. – SÓTANOS (Pº de la Castellana 158-160-162):

Se trata de las diferentes plantas de sótano, que ocupan prácticamente la totalidad de una finca de forma rectangular alargada con los lados menores con fachada a la Calle Alberto Alcocer y a la Calle Panamá.

Las plantas de sótano bajo rasante son seis, tres o una, dependiendo de la parte implicada, y se comparten, en parte o en su totalidad, con los sótanos del resto de los edificios que componen el complejo. Las plantas están compartimentadas en aparcamientos, archivos, cuartos de instalaciones y almacenes. La superficie construida de los sótanos es de aproximadamente 29.869 m2.

La historia del Complejo Cuzco

La Comisaría de Ordenación Urbana de Madrid convocó un “Concurso de ideas para la organización y composición de volúmenes del conjunto de edificios para los Ministerios de Industria y Comercio”, cuyas bases fueron publicadas en 1956.

El conjunto debía situarse en la nueva (en aquel entonces) Avenida del Generalísimo, hoy Paseo de la Castellana. Se presentaron trece trabajos, entre los cuales se destaca por unanimidad el presentado por el arquitecto Antonio Perpiñá, al que otorgaron el primer premio.

Perpiñá propuso un edificio de planta baja y 13 pisos para el Ministerio de Industria y otro con planta baja y 26 pisos para el de Comercio: un cuerpo horizontal y otro vertical. Un anexo de tres plantas para cada ministerio y dos cuerpos para elementos comunes: Salón de actos, comisiones, despachos y un salón de exposiciones como un elemento singular dentro del conjunto.

Posteriormente, Antonio Perpiñá con su compañero Mariano Garrigues y el ingeniero Eduardo Torroja, desarrollaron el proyecto para la Comisaría entre 1958 y 1959. Sin embargo, los edificios fueron construidos varios años más tarde, entre 1973 y 1980, y muestran cambios sustanciales con respecto a la documentación existente en el Legado Torroja.

El proyecto ofrece una novedosa aportación urbana con fuerte influencia del brutalismo inglés del momento, por un lado, y de la arquitectura americana de esa época, por otro. Destaca la utilización de piezas de hormigón prefabricado con una marcada textura superficial.

Este proyecto es el ejemplo más emblemático que resume toda la investigación de Perpiñá respecto a los edificios administrativos, por su rotundidad y gran envergadura.

Desde el primer momento, Perpiñá planteó un organigrama del esquema funcional en el que independiza los dos Ministerios, ambos con acceso directo a los locales comunes, en el que destaca un espacio central que denomina patio de honor. Finalmente, la composición del conjunto mantuvo la separación de estos dos volúmenes principales en sendos prismas rectangulares contrapuestos, uno horizontal para el Ministerio de Industria, y otro vertical para el entonces Ministerio de Comercio, ambos en torno a una plaza interior.

Utiliza el concepto de manzana abierta, intercalando los edificios con espacios abiertos y ajardinados (originalmente el complejo estaba sin vallar). El patio central albergaba inicialmente un estanque, que fue convertido en jardín japonés para evitar problemas higiénicos y de filtraciones. En el centro de lo que fue estanque, se sitúa la escultura emblemática del Complejo Cuzco, de acero inoxidable formada por una agrupación de prismas deformados con caras curvadas, fechada en 1979 y cuyo autor es el albaceteño José Luis Sánchez.

El proyecto presentaba amplias zonas de llegada (hall de entrada), comedores dentro del edificio, espacios abiertos para dotar a los edificios de luz natural

De esta forma, podemos considerar que el proyecto de los Ministerios de Industria y Comercio introduce en España el concepto de ciudad de los negocios como un conjunto de edificios administrativos alejados de la vorágine de la ciudad (cuando se hizo el proyecto, la zona era periférica).

A continuación, se ofrecen algunos bocetos del proyecto original.

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Dibujo presentado al concurso de 1956

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Maqueta del proyecto original

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Plano de conjunto

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Maqueta del proyecto definitivo (Hall de Castellana 160)

El arquitecto

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Antonio Perpiñá Sebriá (Gerona 1918 – 1995) Obtuvo el título de Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Cataluña en 1948; y en 1966 el título de Doctor.

Durante los años de 1949 a 1955 participa en la elaboración del Plan Provincial de Barcelona, los Planes Comarcales del Maresme y Garraf y en los Planes Generales de Ordenación de numerosos municipios catalanes. En 1951 fue Diplomado Técnico Urbanista por el Instituto de Estudios de Administración Local.

En 1954 un hecho cambiará en gran medida su trayectoria profesional, que hasta ese momento se había desarrollado fundamentalmente en Cataluña. Ese año es convocado el Concurso Nacional de Ideas para la Ordenación Urbanística en la zona comercial de Madrid–Azca. En ese concurso, Antonio Perpiñá resultaría ganador. La ordenación propuesta por Antonio Perpiñá significó una de las primeras aportaciones en España de los ideales expuestos en la Carta de Atenas de 1933 sobre urbanismo. La figura de este arquitecto resulta básica para entender la transformación producida en Madrid durante los años 70.

Vicente González Muñoz.

Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado (promoción 2002).

PD: las imágenes se han obtenido del fondo documental del Colegio de Arquitectos de Madrid

 

El uniforme de los Ingenieros Industriales

Una de las peculiaridades de la Ingeniería Industrial en España fue que, en sus orígenes (ver enlace), y a diferencia de las de Caminos, Minas, Montes y Agrónomos, la titulación no suponía el ingreso automático en un Cuerpo de Ingenieros de la Administración Civil del Estado, para los que existía una tradición de uso de uniformes tanto estudiantiles como profesionales en sus versiones de servicio diario -en residencia o campo- y gala.

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Uniforme de servicio diario para Ingeniero Industrial (1910), sobre la base del de los Cuerpos de Caminos y Minas de 1865

Dado el agravio que suponía para los Ingenieros Industriales –colectivo compuesto en su gran mayoría por profesionales libres, siendo minoritarios los que ostentaban la condición de funcionarios- el no contar con un símbolo de distinción social como el que por entonces representaban los uniformes, por Real Orden de 15 de diciembre de 1910 del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, y a propuesta de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales-ANII (ver enlace), se autorizó a aquellos –funcionarios o no- “para usar uniforme idéntico al de los demás Ingenieros civiles, excepto en el distintivo, que consistirá en un regulador de fuerza centrífuga (bulto redondo), de plata, sobre un tubo en U (bulto redondo), también de plata, cruzado por un imán y radiación (plano), de oro, orlado todo en ramas de laurel, hojadas y con bayas de oro, surmontado el todo de la Corona Real en oro”.

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Uniforme de gala de Ingeniero Industrial (1910)

 

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Distintivos de bocamanga –sin categoría- para Ingenieros Industriales (1910)

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Botones del uniforme de Ingeniero Industrial

El uniforme de gala, en su versión reglamentaria de 1918 –unificada, a petición del Comité Organizador del Primer Congreso Nacional de Ingeniería, sobre la base del uniforme de Caminos de 1876-, se componía de frac azul turquí con catorce/diez botones, pantalón del mismo color con franja dorada, camisa y chaleco blancos, corbata negra -o pajarita blanca en recepciones de Gran Gala-, zapatos de charol negro y guantes blancos. Como atributos de distinción se portaba fajín de color morado, espada y sombrero apuntado –bicornio- con pompón de pluma –plumero “llorón”- del mismo color. Para funcionarios con rango de Inspector General –tratamiento de Ilustrísima- e Ingeniero Jefe –tratamiento de Señoría- como atributo de mando, además de los distintivos de bocamanga, se incorporaban bastón –con borlas y bellota de oro-, bellota y borlas doradas en fajín, y plumas blancas y negras en el sombrero –solo Inspectores-. Una capota era la prenda de abrigo opcional.

SOMBRERO

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DISTINTIVO DE SOLAPA INGENIERO INDUSTRIAL

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Inspector General del CII (sin identificar; después de 1928)

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Uniforme de Gala.
Versión unificada para todos los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado (1918)

INGENIERO SUBALTERNO

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INGENIERO JEFE

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INSPECTOR GENERAL

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Uniforme de Gala. Distintivos de categoría de bocamanga del frac (hasta 1964)

Durante el Directorio Militar de Primo de Rivera, por Real Orden de 26 de junio de 1924, y a instancia del Presidente de la Asociación del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos que solicitaba la “autorización para usar, en los actos ordinarios de servicio, una clase de uniforme más sencillo que el actualmente reglamentario, lo que […] facilitaría y extendería el uso del uniforme entre los Ingenieros de dicho Cuerpo, contribuyendo con ello a realzar su presencia en los actos oficiales”, se autorizaría a los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado dependientes del Ministerio de Fomento –Caminos, Minas, Montes y Agrónomos- para que “además del uniforme y distintivos concedidos a cada uno de ellos por las disposiciones vigentes, puedan usar en los actos de servicio ordinario un uniforme que consistirá en un traje de paño azul oscuro, con americana cruzada con dos filas de botones dorados [y chaleco azul con una fila de botones dorados] con las insignias de los Cuerpos respectivos, sin otro distintivo que unas hombreras sobrepuestas [, de las llamadas palas], en igual forma que la empleada en el uniforme de la Marina, con el escudo de cada uno de los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado a que pertenezcan y las insignias de la categoría correspondiente, de igual modo que en la gorra, que continuará siendo la [de plato] actualmente reglamentaria”.

Esta autorización para el uso de un uniforme de servicio diario más práctico se hizo extensiva a los Ingenieros Industriales por Real Orden de 14 de julio de 1924 del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria.

PALAS Y GORRA DE PLATO

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Uniforme de Diario, para actos de servicio ordinario.
Versión unificada para todos los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado (1924)

Según el artículo 53 del reglamento provisional de 1928 del CII, “los individuos del Cuerpo podrán usar en cada caso, según su grado y consideración, el uniforme correspondiente, conforme al modelo aprobado por la Superioridad”. En similares términos, el artículo 100 del reglamento de 1931 establecía que, “en el uniforme reglamentario que tienen derecho a vestir figurarán los distintivos que a cada categoría correspondan, conforme al modelo aprobado por la superioridad”.

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Distintivos de categoría de gorra y palas para el uniforme de diario del CII (desde 1928 hasta 1964)

Tras la Guerra Civil, y dados el elevado coste y las dificultades de confección del más ostentoso uniforme de gala decimonónico, se generalizaría como uniforme de etiqueta o “media gala” el uniforme de diario complementado con un fajín morado, con abrigo como prenda invernal opcional.

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Uniforme de Etiqueta o Media Gala (desde 1939 hasta 1955) y de Gala (desde 1955). Detalle del fajín morado.

En 1955 se simplificarían los uniformes al equiparar el de gala al de etiqueta o media gala, y se introduciría la versión de verano del de diario, en tejido de dril blanco, palas azules (o blancas), zapatos blancos y gorra con el plato revestido de funda del mismo color. Por Orden de 12 de mayo de 1964 del Ministerio de Industria, se autorizaba a los funcionarios del Cuerpo de Ingenieros Industriales al uso de este uniforme de verano. Habiéndose suprimido ya las categorías profesionales por la Ley 109/1963 de Bases de Funcionarios Civiles del Estado, desaparecerían de los uniformes los distintivos de categoría y mando.

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Uniformes de Diario –azul-, Gala -azul con fajín morado- y Verano –blanco- (desde 1964)

PALAS BLANCAS

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GORRA DE PLATO CON FUNDA BLANCA

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Complementos para el uniforme de verano

La última provisión legal sobre uniformes se encuentra en el reglamento de 1975 del Cuerpo de Ingenieros Industriales que, en su artículo 44 –que no ha sido expresamente derogado-, establece que “los Ingenieros Industriales pertenecientes al Cuerpo, así como los aspirantes con derecho a ingreso [-aquellos con la oposición aprobada en expectativa de vacante-], podrán hacer uso del uniforme civil reglamentario, el cual será obligatorio en aquellos actos y solemnidades oficiales en que expresamente se imponga”.

De la versión femenina del uniforme, en su modalidad de gala tradicional, hay constancia por fotografías de Pilar de Careaga, la primera Ingeniera -a la sazón Industrial- de España:

 

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Fuente: ver enlace

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El Presidente del Consejo de Industria, José Antonio de Artigas (ver enlace), el 17 de mayo de 1930, después de presentar al Rey Alfonso XIII a la Srta. Pilar de Careaga como primera Ingeniera Industrial de España

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Pilar Careaga, primera Ingeniera de España, con uniforme de Ingeniero Industrial

Se puede concluir diciendo que, en cuanto a uniformes, todo Ingeniero Industrial –funcionario del Cuerpo o no- tiene derecho -la obligación los funcionarios en ciertos casos- a la utilización del mismo que, con las modalidades de diario –invierno y verano- en total desuso, en la de gala por la que se opta en eventos sociales se admiten sus versiones tradicional –frac, en realidad nunca suprimida- y, la más común por ser menos aparatosa, moderna –traje azul y fajín morado con remate flecado dorado-. Para el resto de las ingenierías, el derecho/obligación de uso del uniforme reglamentario en puridad está reservado solo a los funcionarios de los respectivos Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado.

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José Morillo y Farfán

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Nuestros compañeros del CII Ernesto La Porte Sáenz, José García Usano y Eduardo Barroeta Prichart en una audiencia con S.M. el Rey Juan Carlos I

Uniformes de Gala: tradicional (izquierda) y moderno (derecha)

  

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace .

La mayoría de las imágenes de esta entrada están tomadas de «Uniformes y emblemas de la Ingeniería civil española», de Manuel Silva Suárez, editado en 1999 por la Institución Fernando el Católico y disponible en http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2152.

Ingenieros Industriales del Estado y asociacionismo

La «Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid»-AIIM está celebrando en 2019 el 30 aniversario de su segunda refundación de 1989 (http://aiim.es/aiim-30-aniversario/), lo que merece una efusiva felicitación. Más aun teniendo en cuenta que en la creación del hoy Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado fue decisiva la actuación del movimiento asociativo de la profesión, del que tratan estas líneas.

El retraso en la creación y reglamentación del Cuerpo de Ingenieros Industriales (CII en lo sucesivo) se debió a la insensibilidad de los poderes públicos hacia lo industrial y la despreocupación por unos estudios que no iban a nutrir sus escalafones; al rechazo y resistencia del resto de Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado –Caminos, Minas, Montes y Agrónomos-; y a la tradicional escasa beligerancia del colectivo de los Ingenieros Industriales que, por su vocación natural hacia la profesión libre y el desapego hacia lo público aparejado, no tendría entre las cuestiones de máxima prioridad en su agenda la de la creación de un Cuerpo.

Figura determinante sería la de Juan Flórez Posada quien, como vocal de la «Asociación Nacional de Ingenieros Industriales»-ANII en su condición de Director de la Escuela de Madrid, presidiría la comisión organizadora de la primera Asamblea de Ingenieros Industriales de ámbito nacional, celebrada en noviembre de 1909 –cuando la carrera cumplía ya casi sesenta años- con la participación de egresados de todas las Escuelas, y que puede considerarse el pistoletazo de salida de unas demandas del colectivo que el propio Flórez, desde su posición privilegiada y con el aval de su acreditado prestigio, se encargaría de transmitir a los poderes públicos.

la educación

Fuente: http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital/

El movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales fue tardío, no siendo hasta 1889 -casi cuarenta años después de la creación de la carrera en 1850- que se fundara la ANII (hoy «Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España»-FAIIE, www.ingenieroindustrial.es). La natural dispersión geográfica motivada por la existencia de varias Escuelas, el parón en el número de titulados que supusiera el cierre en 1867 de todas ellas salvo la de Barcelona (que se prolongaría hasta el cambio de siglo con la inauguración de la nueva de Bilbao en 1899 y la reapertura de la de Madrid en 1901) y la disparidad de intereses y visiones –en los que predominarían por su peso los de la Asociación de Ingenieros Industriales de Barcelona-, propició una estructura asociativa inicialmente desagregada -y por tanto débil- pero que acabaría por integrar las primeras Asociaciones (Madrid –fundada en 1861-, Barcelona -1863-, Valencia -1875- y luego Bilbao -1909-) como Agrupaciones bajo la gobernanza y representación de una Junta Superior de la que serían vocales electivos la quincuagésima parte del número de socios titulares –elegidos por las Agrupaciones a prorrata de su tamaño- y vocales natos los más caracterizados del colectivo: académicos de número de Reales Academias de España, senadores y diputados, altos cargos de la Administración, Presidentes de las Agrupaciones, y Directores de las Escuela. Para facilitar la operativa de una ANII con un número creciente de miembros, en sus estatutos de 1929 se constituirían, en el seno de la Junta Superior, una Junta de Gobierno y un Comité Ejecutivo.

Refundada en cierta forma la ANII tras la Guerra Civil, tras un breve paréntesis federativo durante la Segunda República, en sus estatutos de 1940 y 1947 se preveía la condición de vocal nato de la Junta Superior para “los quince primeros miembros del escalafón del Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales” (art. 14) y, en tanto se crease este, “los Cuerpos de Industria, Hacienda y Ferrocarriles, elegirán sus Vocales, proporcionalmente al número de los que integran su escalafón, sumando, en total, los quince previstos” (art. 39); completarían las vocalías quince Profesores Titulares de las Escuelas, un Ingeniero por cada gran establecimiento industrial (más de 500 obreros), y los Directores de centros u organizaciones oficiales. Por delegación de la Junta Superior actuaría una Junta de Gobierno más reducida, cuyo Presidente sería designado por el Director General de Industria de entre la terna propuesta por aquella.

Una cuestión históricamente ligada a la del asociacionismo fue la sindical, sobre la cual, si bien el sentir general era que por su naturaleza técnica el Ingeniero Industrial habría de asumir un papel de árbitro neutral entre patrono y obrero, en momentos de alta conflictividad social y polarización como los vividos en España en el siglo pasado se generó un cierto debate en cuyas conclusiones predominaría como solución preferida el soslayo de la sindicación voluntaria en favor de la colegiación forzosa.

Con la calma social garantizada por el modelo de sindicatos verticales, el establecimiento de la colegiación forzosa en 1949 obedeció a otros motivos. La carrera padeció las consecuencias de su particular naturaleza desde su concepción a mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX incluido. Como ya se ha comentado, en el ámbito público, y con la coartada del limitado desarrollo industrial del país, las actuaciones facultativas eminentemente industriales fueron al inicio, o bien directamente usurpadas por otros Cuerpos, o bien compartidas con otras titulaciones, retrasándose en exceso la constitución (1911) y reglamentación (1931) del CII. Por su parte, y en el ámbito privado, el deseable régimen de libre ejercicio de las profesiones industriales coexistiría con una indefinición de las atribuciones del Ingeniero Industrial, y la concurrencia masiva de técnicos extranjeros, artilleros e ingenieros militares, y otros intrusos autotitulados como “ingenieros” provocando, en un contexto de asimetría de información, una selección adversa que expulsaba del mercado a los titulados oficiales. La delimitación de la utilización de la palabra Ingeniero (1933) –con la recidiva de 1965 a raíz de la fundación de la «Escuela Superior de Ingenieros Comerciales»-ESIC-, la clarificación de las atribuciones (1935), y el impulso a la colegiación obligatoria para el ejercicio libre de la profesión (1949), fueron medidas que progresivamente coadyuvarían a solventar el problema.

De entonces procede el desdoble entre la actividad de control del ejercicio de la profesión (delegada en Colegios de Ingenieros Industriales -de ámbito regional y bajo el paraguas de un Consejo Superior de Colegios- que, como corporaciones de Derecho Público, actúan por mandato de la Administración) y la de índole más representativa (que mantendría la ANII, que serviría además como representante en el «Instituto de Ingenieros Civiles» –hoy «Instituto de la Ingeniería de España»-IIES, www.iies.es; fundado en 1905 con las cinco Asociaciones Nacionales de Ingenieros entonces existentes: Agrónomos, Caminos, Industriales, Minas y Montes- y, hasta 1959, como canal de relación de la Administración –su reconocimiento oficial a efectos consultivos se remontaba a 1916-). En el caso de Madrid, esta dualidad resultaría en una latencia de la AIIM.

La ANII conservaría unos Comités Técnicos de acreditado prestigio científico y, en esta faceta, apuntar que en los arranques del asociativismo tuvieron un papel destacado como banderín de enganche los boletines de las Agrupaciones, entre los cuales el de la de Bilbao-, a la sazón la revista DYNA fundada en 1926 (www.revistadyna.com), acabó imponiéndose en 1937 como publicación de referencia, que lo sigue siendo aún hoy en día para toda la profesión.

El máximo órgano directivo de la ANII pasaría a ser en 1961 una Junta de Gobierno que compondrían un Presidente y un Secretario elegidos por sufragio directo y los Presidentes de las Agrupaciones y, hasta 1977, también un Catedrático de cada ETSII, tres Ingenieros Industriales designados por el Consejo Superior de Colegios, y un Ingeniero Industrial elegido de entre los pertenecientes a los Cuerpos del Estado –Industria, Hacienda y Fomento-.

Desde 1978, el movimiento asociativo de los Ingenieros Industriales, en lugar de asociación de agrupaciones, reviste forma de federación de asociaciones, tal y como ya se experimentase durante la Segunda República a iniciativa de la Agrupación de Barcelona.

En una comparación con el asociacionismo de otros Ingenieros cabría comentar que el de estos, en lugar de configurarse ex post y “de abajo a arriba” como el de los Industriales, lo haría ex ante y “de arriba hacia abajo” por la propia génesis de sus Escuelas en vinculación a los respectivos Cuerpos y que, en cuanto a su actividad colegial, además de ser más reciente, presenta en algún caso un modelo organizativo alternativo de Colegio único con demarcaciones territoriales.

Sobre los Colegios de Ingenieros Industriales indicar que, desde su creación, han sido numerosos los miembros del CII que han ocupado sus Decanatos, como Salvador Domingo Comeche (Promoción 1979) -Aragón y La Rioja-, María Teresa Estevan Bolea (1970) -Madrid-, Pedro Hernández Cruz (1968) -Cantabria-, Alejandro José Marín Arcas (1982) -Comunidad Valenciana- o Joan María Vallvé Ribera (1974) -Cataluña-, por citar algunos. Recientemente, el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado ha recibido este 2019 la mención específica del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, en su XIX edición y en la categoría de Trayectoria Humanística, Social y Cultural (ver http://portal.coiim.es/comunicacion/noticias/el-colegio/la-innovacion-y-el-papel-de-la-mujer-en-la-ingenieria-protagonistas-de-las-menciones-honorificas-296).

La actividad asociativa propia del CII se canaliza en la actualidad a través de la «ASociación de Ingenieros INDUStriales del Estado»-ASIINDUS, que nació en 1977 al amparo de la Ley 19/1977 sobre regulación del derecho de asociación sindical (de hecho, las primeras letras “ASI” del acrónimo obedecían originalmente a la calificación de «Asociación Sindical Independiente» que incluía su primera denominación). La captación de socios –entonces de entre Ingenieros e Ingenieros Técnicos Industriales funcionarios de todas las Administraciones- y el apoyo jurídico en asuntos como los traspasos de personal a las Comunidades Autónomas –a menudo forzosos-, la ocupación de puestos antes reservados –ahora abiertos a cualquier Cuerpo-, o las reclamaciones sobre complementos retributivos a la jubilación –una vez suprimidas las mutualidades-, fueron algunas de las cuestiones que ocuparon a la asociación en una primera etapa de su existencia, coincidente con un periodo en el que se acometieron importantes reformas en la función pública.

De acuerdo a sus estatutos actuales, aprobados en Asamblea General Ordinaria de 11 de diciembre de 2015, entre los fines de la Asociación de Ingenieros Industriales del Estado se encuentran:

  • Fomentar y defender los intereses profesionales del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.
  • Concertar con las Administraciones Públicas la más adecuada prestación de servicios de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Colaborar con las Administraciones Públicas en su perfeccionamiento en general y en particular en el de los sectores a los que afectan las competencias profesionales de los Ingenieros Industriales del Estado.
  • Participar en la elaboración de las normas que afecten o puedan afectar a los empleados públicos en general, y en particular a los Ingenieros Industriales del Estado.

La Asociación de Ingenieros Industriales del Estado forma parte desde 2011 de la «Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración del Estado»-FEDECA (www.fedeca.es).

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Miscelánea y curiosidades” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado recibe mención honorifica del COIIM 2019

El Colegio y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid entregaron el 2 de julio sus XIX Menciones Honoríficas, en un acto presidido por los ministros en funciones Reyes Maroto y Pedro Duque, y al que acudieron más de 300 profesionales.

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Tal y como se informa en la página web del COIIM, las menciones honoríficas han puesto en valor, en esta edición, el papel de la ingeniería industrial en tres ámbitos fundamentales como la innovación, la vocación de servicio público y el papel de la mujer en la ingeniería.

Entre las menciones entregadas este año, el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado ha sido reconocido con la Mención Honorífica a la Trayectoria Humanística, Social y Cultural. El galardón fue entregado de manos de Raúl Blanco, Secretario General de Industria y de la Pyme, y recogido por Timoteo de la Fuente, actual presidente de la Asociación de Ingenieros Industriales del Estado.

Durante el acto se proyectó en la sala un vídeo con un breve resumen sobre el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado, que se muestra a continuación:

Sentencia del Tribunal Supremo sobre la titulación que se requiere para acceder al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado

Tal y como se puede leer en la página web del CGCOII, una sentencia reciente del Tribunal Supremo ha abordado el tema de la titulación que se requiere para acceder al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.

De esta forma, ante un recurso de casación recibido, el Tribunal Supremo confirma que para acceder al Cuerpo de IIE se requiere la titulación que habilita para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Industrial, lo que significa tener la titulación de Ingeniero Industrial anterior al Plan Bolonia, o bien el actual Máster en Ingeniería Industrial, o bien aquellas otras titulaciones extranjeras que sean reconocidas. Por otra parte, las titulaciones de Grado por sí solas, o las titulaciones de Ingeniería Técnica Industrial, no son suficientes para poder acceder.

 “No hay, por tanto, exigencia de una titulación distinta a la que tradicionalmente se ha exigido para el ingreso en el Cuerpo de Ingenieros Industriales, la cual sigue siendo la misma: la que habilita para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Industrial”

Puedes encontrar más información y el enlace a la sentencia en PDF en la web del CGCOII: https://ingenierosindustriales.es/sentencia-del-ts-los-itis-no-puedes-acceder-al-cuerpo-de-ingenieros-industriales-del-estado