Artículos sobre REINDUS y CALIDAD Y SEGURIDAD INDUSTRIAL (con especial mención al COVID-19) en el número 415 de la revista Economía Industrial

1En el último número de la revista Economía Industrial del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (www.economiaindustrial.es), se incluyen sendas colaboraciones de nuestros compañeros Juan Ignacio Moratinos Alonso (Promoción 2005), Subdirector General de Gestión y Ejecución de Programas de la Secretaría General de Industria y de la PYME, y Antonio Moreno-Torres Gálvez (2003), Redactor-Jefe de Economía Industrial.

El primero de los artículos, con el título “EL MARCO DE APOYO A LA FINANCIACIÓN INDUSTRIAL DEL MINISTERIO DE INDUSTRIA, TURISMO Y COMERCIO Y EL PROGRAMA DE APOYO A LA INVERSIÓN INDUSTRIAL PRODUCTIVA (REINDUS)” (ver enlace), describe los elementos y perspectivas del Marco de Apoyo a la Financiación de la Industria en el contexto de las Directrices Generales de la Nueva Política Industrial 2030 (ver enlace), para después focalizarse en los antecedentes y resultados del emblemático Programa REINDUS. Recientemente se ha publicado la propuesta de resolución correspondiente a la convocatoria de 2019 de dicho Programa de Apoyo a la Inversión Industrial Productiva (ver enlace).

Del segundo de los artículos, con el título “CALIDAD Y SEGURIDAD INDUSTRIAL” (ver enlace) se transcribe a continuación, por su actualidad, parte de uno de sus epígrafes en que se hace mención a la crisis del coronavirus:

A raíz de la pandemia del COVID-19, y en la UE, la escasez de equipos de protección individual (EPI) -mascarillas, ropa, gafas y pantallas faciales y guantes de protección frente a microorganismos- y de productos sanitarios (PS) -respiradores/ventiladores, mascarillas, batas y guantes quirúrgicos-, sometidos a sendas regulaciones de Nuevo Enfoque (en España en las esferas competenciales del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y del Ministerio de Sanidad, respectivamente), ha recomendado la asunción de medidas como la publicación gratuita de normas (para facilitar la reorientación productiva de otros sectores) y unos marcos transitorios de evaluación de conformidad flexible y vigilancia de mercado reforzada que, excepcional y temporalmente, propician la conformidad con especificaciones técnicas no armonizadas (estadounidenses, chinas, australianas, koreanas, japonesas, canadienses, …; para favorecer así nueva oferta de EPIs, doméstica o de terceros países, cuya evaluación por los organismos notificados se prioriza) y relajan los requerimientos de marcado CE (contemplándose incluso una eximente en los casos de compras públicas para el personal sanitario y en la fabricación, bajo licencia excepcional y con garantías sanitarias revisadas, de mascarillas y batas quirúrgicas), reforzando simultáneamente el control de la trazabilidad de los productos, y siempre y cuando que, a criterio de la autoridad sanitaria o Autoridad de Vigilancia de Mercado competente, no sufra menoscabo alguno el cumplimiento de los requisitos esenciales de protección de la salud y seguridad de los usuarios.

Asimismo, la crisis ha impulsado espontáneamente la estandarización en los servicios técnicos de ingeniería hospitalaria por medio de recomendaciones de actuación y protocolos -duplicación de suministro de oxígeno y ventilación múltiple- elaborados a iniciativa de colectivos profesionales, o en la fabricación aditiva -de pantallas faciales protectoras y sus viseras, mascarillas y respiradores u otros elementos- para la que, con gran solidaridad, se ha movilizado la comunidad maker entendida en sentido amplio -redes colaborativas de producción artesanal descentralizada e instalaciones de escala industrial-. Se trata de nuevos diseños e innovaciones abiertas de emergencia, a menudo voluntariosos, pero que, en su caso, han de ser objeto de una evaluación de conformidad -por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), como nuestro organismo notificado, Autoridad Nacional de Vigilancia y otorgante de las licencias previas de actividad exigidas en este ámbito PS- que valide sus capacidades sanitarias e industriales, y cuya agilización en las circunstancias apuntadas de urgente necesidad constituye un gran reto.

El MINCOTUR ha coordinado activamente el proceso de movilización industrial, en sus dimensiones productiva, logística y financiera, con iniciativas como la publicación de guías técnicas de fabricación -de EPIs, PSs y productos de uso dual- (ver enlace) que incluyen las especificaciones a cumplir y los procesos de verificación, o el co-impulso a través de la Asociación Española de Normalización de la elaboración de especificaciones UNE para los requisitos de materiales, diseño, confección, marcado y uso -reutilizable o no- de mascarillas higiénicas o “de barrera” -ni EPI ni PS-, para la población general -sanos y asintomáticos, adultos y niños-, como medida complementaria a las de distanciamiento interpersonal, lavado de manos, desinfección de objetos personales e higiene de espacios recomendadas por la autoridad sanitaria. A la vez se han facilitado listados orientativos de materiales de fabricantes nacionales que, según su declaración, cumplen con los criterios de aceptación de las especificaciones por haber sido ensayados según las metodologías normalizadas referenciadas en estas. Poniéndose así en valor, una vez más, los atributos de flexibilidad, voluntariedad y confianza que caracterizan la estandarización.

También se ha convenido con la Cámara de Comercio de España el desarrollo de una plataforma tecnológica que facilite información sobre oferta y demanda de material de protección necesario para la reanudación de la actividad empresarial en condiciones de seguridad frente al coronavirus, a través de un portal web (https://todosprotegidos.camara.es/) de uso voluntario y gratuito, sin que la herramienta ofrezca inicialmente funcionalidad de casación al ser un marketplace meramente informativo.

Todo lo anterior, en un ejercicio de colaboración público-privada modélico, por involucrar a numerosos agentes diversos que, con su implicación y generosidad, lo han llevado a cabo en un tiempo récord y sin detrimento para la protección de la salud y la seguridad, al velar todos por garantizar su adecuado nivel.

Evolución de la organización administrativa en materia de industria y energía en España

La palabra “Industria” siempre ha aparecido en el organigrama de la Administración del Estado española en alguno de sus niveles. Lo haría por primera vez en 1847, cuando se organizase una Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio en el por entonces Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas (luego Fomento).

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No sería hasta 1902 cuando se crease una unidad exclusiva para los asuntos industriales, con categoría de Negociado (del Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas), que se transformaría en 1917 en Sección (del Ministerio de Fomento), en 1922 en Subdirección (del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria), en 1928 en Dirección General (del Ministerio de Economía Nacional), en 1939 en Subsecretaría (del Ministerio de Industria y Comercio) y, finalmente, en 1951 en Ministerio. Esta paulatina evolución en el rango sería reflejo de la importancia creciente de la industria en nuestra economía.

Desde 1931 no ha dejado de haber un Ministerio que en su frontispicio la haya incluido, con los antecedentes de los periodos 1900-1905 (Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas) y 1922-1928 (Trabajo, Comercio e Industria) y la única excepción del 2000-2004 (Ciencia y Tecnología).

En cuanto a la energía, indicar que como spin-off de la Dirección General de Industria, y asumiendo sus cometidos en relación con la seguridad de los equipos -homologación- e instalaciones eléctricas -autorización e inspección-, la regularidad del suministro, la verificación de contadores y la aprobación de tarifas, entre otros, se crearía en 1962 una Dirección General de Energía, que pronto asumiría la función en materia de combustibles de la anterior Dirección General de Minas y Combustibles -consolidada en 1928 en su ámbito tradicional del Ministerio de Fomento y, desde 1931, bajo el mismo paraguas que la de Industria-. La elevación del rango de la cuestión energética se produciría como consecuencia de las crisis del petróleo de los años setenta, creándose en 1977 una Comisaría de la Energía y de Recursos Minerales con categoría de Subsecretaría –luego en 1996 transformada en Secretaría de Estado- y apareciendo por primera vez en el nombre de un departamento denominado entonces Ministerio de Industria y Energía (MINER). Tras la desaparición de este con el cambio de milenio, volvería a tener desde 2012 la máxima visibilidad en un Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR).

Las competencias en industria y energía han estado desde 1931 juntas en un mismo ministerio, con las únicas salvedades del periodo 2000-2004, cuando industria dependió del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT) y energía del Ministerio de Economía (MINECO), y desde 2016 hasta la actualidad, siendo primero encomendadas respectivamente al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO) y al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD), hasta 2018 que se recuperó un Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR) y se creó un Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) que por primera vez aglutinara competencias en energía y medio ambiente -volviéndose en cierta forma y parcialmente a los orígenes, pues fue en los años setenta cuando la administración medioambiental comenzó a desarrollarse dentro de un Ministerio de Industria competente también en energía-.

Esta configuración de carteras ministeriales se ha mantenido en la decimocuarta legislatura, con la gran novedad de la creación de una Vicepresidencia del Gobierno para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Desde 1939, y con las únicas excepciones de MCyT (2000-2004) y MINEICO (2016-2018), siempre se ha sentado en el Consejo de Ministros un “Ministro de Industria” que respondiese a dicho título en base al encabezamiento de su departamento (ver tabla). Solo dos de ellos –Joan Majó y Claudio Aranzadi- han sido Ingenieros Industriales.

 

TABLA: MINISTERIOS COMPETENTES EN INDUSTRIA Y ENERGÍA

REORGANIZACIÓN MINISTERIAL
DENOMINACIÓN DEL MINISTERIO
TITULAR
(ENTRE PARÉNTESIS AÑO DE NOMBRAMIENTO)
1939
Ministerio de Industria y Comercio
Demetrio Carceller Segura (1940)
Juan Antonio Suanzes Fernández (1945)
1951
Ministerio de Industria
Joaquín Planell Riera (1951)
Gregorio López Bravo (1962)
José María López de Letona y Núñez del Pino (1969)
Alfredo Santos Blanco (1974)
Alfonso Álvarez Miranda (1975)
Carlos Pérez de Bricio Olariaga (1975)
1977
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Alberto Carlos Oliart Saussol (1977)
Agustín Rodríguez Sahagún (1978)
Carlos Bustelo García del Real (1979)
Ignacio Bayón Mariné (1980)
Carlos Solchaga Catalán (1982)
Joan Majó Cruzate (1985)
Luis Carlos Croisser Batista (1986)
José Claudio Aranzadi Martínez (1988)
1991
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCyT)
Juan Manuel Eguiagaray Ucelay (1993)
1994
Ministerio de Industria y Energía (MINER)
Josep Piqué i Camps (1996)
2000
Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT)
Anna Birulés i Bertrán (2000)
Josep Piqué i Camps (2002)
Juan Costa Climent (2003)
Ministerio de Economía (MINECO)
Rodrigo Rato Figaredo (2000)
2004
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC)
José Montilla Aguilera (2004)
Joan Clos i Matheu (2006)
Miguel Sebastián Gascón (2008)
2012
Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR)
José Manuel Soria López (2012)
2016
Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINEICO)
Luis de Guindos Jurado (2016)
Román Escolano Olivares (2018)
Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD)
Álvaro Nadal Belda (2016)
2018
Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MINCOTUR)
María Reyes Maroto Illera (2018)
Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO)
Teresa Ribera Rodríguez (2018)
2020
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

FUENTE: Elaboración propia.

 

En cuanto al rango del segundo escalón ministerial, indicar que entre 1991 y 1996 existiría una Secretaría de Estado de Industria y entre 1998 y 2000 una Secretaría de Estado de Industria y Energía. Tras un periodo de siete años iniciado en 2004 en el que la energía tuvo rango de Secretaría General, en 2010 recuperaría de nuevo el de Secretaría de Estado. La industria mantiene actualmente rango de Secretaría General. Esta cuestión no es baladí, puesto que un Secretario de Estado es miembro de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (CGSEyS) –antesala de las deliberaciones del Consejo de Ministros- a diferencia de un Secretario General, que ha de hacerse oír en la misma por medio de su Subsecretario.

El comercio, el turismo y, más recientemente -desde la época MCyT- las telecomunicaciones y lo digital -visible en la estructura desde sus comienzos a principios ya de este siglo XXI, con denominaciones como Sociedad de la Información, Agenda Digital o Avance Digital- son materias que tradicionalmente han compartido organigrama con la industria. Las dos últimas se adscribieron en 2018 a un Ministerio de Economía y Empresa y, con el nuevo Gobierno, constituyen por primera vez dos Secretarias de Estado separadas –Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales y Digitalización e Inteligencia Artificial- encuadradas en un Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya titular ostenta también otra de las cuatro Vicepresidencias del Gobierno.

Desde 2004 los asuntos relacionados con ciencia e innovación, y salvo la breve etapa del MINEICO (2016-2018), se han mantenido en una cartera diferente de la de industria, lo que no deja de chocar a muchos expertos en política tecnológica.

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

Nota: Este texto es un extracto modificado y actualizado del artículo “Génesis y Evolución Reglamentaria del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.

 

Indicadores Sintéticos de Industria y Energía

El número 413 de la revista Economía Industrial (www.economiaindustrial.es) incluye una nota sobre indicadores sintéticos de industria y energía, elaborada por nuestro compañero Antonio Moreno-Torres Gálvez (Promoción 2003).

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En la nota se describen los aspectos metodológicos de los indicadores sintéticos, haciendo un breve repaso de las distintas aproximaciones y herramientas utilizadas en su construcción.

El texto completo está disponible para su libre descarga en el siguiente enlace: Ver aquí.

 

Un pequeño paso para el hombre…

El 20 de julio de 2019 hemos celebrado el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna. Tan impresionante logro fue posible gracias a un enorme esfuerzo investigador en múltiples campos científicos que resultó en numerosas innovaciones tecnológicas y organizativas de las que la sociedad sigue beneficiándose en la actualidad.

Entre estas, y en el ámbito de la Ingeniería de Control, puede destacarse el filtro de Kalman (†2016), fundamental para la navegación del Apolo 11 entre la tierra y la luna o para la maniobra de reencuentro –rendezvous– entre el módulo lunar (Águila) y el módulo de mando (Columbia) una vez finalizada la exploración de nuestro satélite.

 

ESQUEMA DEL SISTEMA DE CONTROL DEL MÓDULO LUNAR DEL APOLO 11

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Fuente: MIT. “Apollo Navigation, Guidance and Control Systems. A Progress Report” (1969)

El filtro de Kalman es un método para la estimación de variables de estado de un sistema dinámico que, simplificadamente, se basa en los siguientes elementos:

  • [1] Mediciones –por lo general sesgadas- de alta frecuencia.
  • [2] Mediciones –por lo general ruidosas- de baja frecuencia.
  • [3] Modelo de predicción, con sendos componentes de medición (ecuación de estados) y dinámica (evolución temporal de estados).
  • [4] Proceso recursivo de estimación del vector de estados utilizando [3], partiendo de [1] y actualizando en tiempo real con la realimentación de [2].

En la citada maniobra de reencuentro (en la que el módulo lunar era el vehículo activo y el módulo de mando el pasivo; y que requería de un perfecto alineamiento entre ambos), la posición y velocidad relativas –variables de estado- se calculaban a partir de las mediciones de los sensores del sistema de navegación inercial –tipo [1]- corrigiéndolas con mediciones radar –tipo [2]-. De forma análoga funcionan los sistemas GPS que equipan hoy en día los medios de transporte.

Con el tiempo esta metodología de estimación dinámica ha trascendido la disciplina de la Ingeniería de Sistemas en la que surgió. Prueba de ello es su uso econométrico, que sucintamente se describe a continuación en una aplicación del máximo interés para un Ingeniero Industrial del Estado que se desempeñe en el campo de la política industrial, cual es el análisis de coyuntura industrial.

En la perspectiva dinámica propia del análisis de coyuntura económica se pretende anticipar el futuro próximo por medio de indicadores –simples o agregados- de carácter adelantado. La elaboración de indicadores “soft” cualitativos a partir de encuestas opináticas de confianza ha sido una solución tradicionalmente adoptada para superar el inconveniente que para el seguimiento estrecho en el tiempo de una actividad económica representa el carácter retrasado de los indicadores “hard” cuantitativos. Así por ejemplo, a partir de la «Encuesta de Coyuntura Industrial» (ECI) se elabora un «Indicador de Clima Industrial» (ICI) –indicador soft– que anticipa razonablemente bien al «Índice de Producción Industrial» (IPI) –indicador hard-.

Más sofisticada metodológica y computacionalmente es una predicción en tiempo real (now-casting), cada vez más popular por la creciente disponibilidad de datos de alta frecuencia, que aproveche la información contenida en indicadores parciales tanto hard como soft, incorporándola a medida que fluyen sus datos (real time data flow), para construir así un termómetro de la realidad dinámica a monitorizar.

INDICADORES PARCIALES PARA LA MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL EN TIEMPO REAL

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Fuente: “Medición de la actividad industrial en tiempo real: un Indicador Factorial [dinámico] de la Industria (IFI)”.
Cuevas Galindo, Ángel. Economía Industrial, número 382 (2011, 4T).

En una aproximación estática, la información contenida en los indicadores puede sintetizarse por medio del «Análisis Factorial». Se trata de un método estadístico multivariante que supone que existe un número reducido de variables latentes hipotéticas o «factores comunes» subyacentes -artificiales y no observables- que explican una gran proporción de la varianza compartida por unas variables observadas, capturando así sus interrelaciones.

La formulación dinámica de un modelo de análisis factorial utilizando la representación de espacio de estados y el observador de Kalman para la estimación del factor latente de estado –actividad industrial, en este caso- y la predicción de los indicadores parciales no disponibles –que resultan en paneles desequilibrados de datos por ser distinta la frecuencia de aparición de los mismos-, constituye la esencia de esta técnica de análisis coyuntural denominada «Análisis Factorial Dinámico».

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez.
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003).

La máxima función consultiva en materia de industria: El extinto Consejo [Superior] de Industria

Con antecedente inmediato en el semejante Consejo Industrial contemplado en el reglamento de 1928 del Cuerpo de Ingenieros Industriales (CII en lo sucesivo), el Consejo [Superior] de Industria fue creado por el de 1931 como máximo órgano técnico asesor y consultivo del Estado y del Ministerio en materia de industria, y como foro de interlocución con el sector, con facultades ejecutivas relativas a inspección –como órgano a cargo de la Inspección Industrial Central- y otras cuestiones. Esta máxima función consultiva colegiada en materia de industria la ejercería por primera vez en 1847 un «Consejo Real de Agricultura, Industria y Comercio» que integraba a “varios individuos conocedores de la teoría y práctica de las artes y los principios en que han de estribar la legislación y reglamentos relativas al fomento de la industria fabril”, y que persistiría en el tiempo con diferentes denominaciones.

En relación con el CII, y a modo de alto mando, le correspondía al Consejo de Industria la inspección de sus servicios, funciones administrativas en materia de gestión del escalafón o expedientes de personal, y la confección del programa y el diseño de las oposiciones. Dotado de plantilla propia, su pleno lo constituía un Presidente -a la sazón Jefe Superior efectivo del CII- y unos Consejeros asistidos por un Secretario General. Los 9 Consejeros –incluido el Presidente- eran nombrados entre los funcionarios de mayor veteranía y prestigio por un sistema de turno doble -antigüedad y mérito acreditado por concurso-oposición- luego reconvertido en triple –concurso de méritos y concurso-oposición restringido (a quienes hubieran ocupado destinos de jefatura) y amplio (extendido a la Escala de Profesores)-. Hasta 1954 habría 3 de ellos –inicialmente solo 2- ajenos al CII, reclutados mediante concurso-oposición entre Ingenieros Industriales de méritos excepcionales en la esfera oficial o privada con más de doce años de antigüedad. El puesto de Secretario General también se dotaría mediante concurso-oposición restringido.

Según el reglamento de 1931, el Consejo de Industria funcionaría en pleno o en secciones, y correspondería al pleno la elección, entre los 9 Consejeros y para mandatos bienales, del Presidente y de 3 Vicepresidentes-Presidentes de Sección, a cargo respectivamente de las siguientes secciones (entre paréntesis se indica sus ámbitos): General (inspección de los servicios del CII, enseñanza e investigación; estudios y resúmenes estadísticos; política industrial; legislación sobre auxilios e industrias nuevas y defensa de la producción); Técnica (servicios generales y especiales del CII; laboratorios; divisiones de iniciativas y perfeccionamientos; tipificación y ensayo de materiales; propiedad industrial; interpretación de reglamentos; inspección y policía industrial); y Administrativa (escalafón y expedientes de personal y de trámite; negociado económico y de contabilidad; colección legislativa). Para sus trabajos podía constituir Comisiones Técnicas Asesoras sectoriales.

consejo superior industria

Como una de las medidas de austeridad contempladas en el Decreto 2764/1967 sobre reorganización de la Administración Civil del Estado para reducir el gasto público, el Consejo Superior de Industria se integraría en 1968 con sus homólogos «Consejo Superior de Minería y Metalurgia» y «Consejo de Ingeniería Naval» para formar así un «Consejo Superior del Ministerio de Industria» cuya Comisión Permanente se organizaría sectorialmente en torno a seis secciones (Industria Básica; Industria Naval y Transformadora; Minería y Agua; Energía; Calidad, Metrología y Metrotecnia; Seguridad y Servicios), conforme a una nueva naturaleza que lo centraba esencialmente en su función consultiva, al liberarlo de sus anteriores funciones ejecutivas y potestades corporativas sobre el CII -jefatura, inspección y administración-, de las que solo retendría la referida a la puesta al día de los planes de perfeccionamiento técnico y el informe preceptivo sobre el programa y las pruebas de ingreso. Contaría entonces con 1 Presidente, 2 Vicepresidentes y 12 Consejeros -6 Presidentes de Sección y otros 6 Consejeros más-, totalizando 15 miembros que serían asistidos por un Secretario General y un «Gabinete de Estudios y Documentación Técnica» dependiente de la Presidencia. Los Consejeros y el personal técnico en plantilla pertenecería a los tres Cuerpos facultativos del Ministerio –Industriales, Minas y Navales-, nombrándose aquellos por concurso de méritos –libre designación desde 1979-.

Dictámenes, propuestas y estudios fueron los trabajos realizados por el Consejo en su misión consultiva y de asesoramiento técnico. Su informe sería preceptivo en los siguientes casos: Proyectos de Leyes y de Reglamentos de ejecución, así como sus modificaciones, en materias propias de la competencia del Departamento; programas o planes generales de ordenación de un determinado sector industrial o minero; asuntos de naturaleza técnica en que debía dictaminar el Consejo de Estado; cuestiones en que así lo estableciera una Ley; y cualquier otro asunto en que lo considerasen conveniente el Ministro o el Subsecretario. Además, podían solicitar su informe los Directores Generales y el Secretario General Técnico del Ministerio, cuando se tratara de asuntos de carácter general, y la importancia del mismo hacía aconsejable dicho dictamen. Por propia iniciativa el Consejo podía elevar al Ministro las propuestas que estimara oportunas en orden a un mejor desarrollo de la industria y minería. Y le correspondía asimismo comunicar con los Centros y Sociedades industriales y mercantiles, nacionales o extranjeros, que tuvieran relación con la industria o la minería a fin de conocer y estudiar los progresos alcanzados en los mismos, a cuyo efecto propondría a la superioridad las visitas de estudios de trabajos de su personal técnico que considerara conveniente.

La Presidencia del Consejo sería ocupada sucesivamente por los siguientes Ingenieros Industriales del CII (entre paréntesis se indica su fecha de nombramiento): José Morillo y Farfán (1928, Presidente de la Comisión interina); José Antonio de Artigas y Sanz (1929; 1931; y 1954); Fernando Cuito Canals (1931, Presidente interino -en su condición de Director General de Industria; Ingeniero Industrial, aunque no del CII-); Eusebio Martí Lamich (1933); José Montes Garzón (1935); Manuel Velasco de Pando (1957); Eduardo Requena Papi (1958); y José García Usano (1965). Una vez transformado en Consejo del Ministerio, serían Presidentes del mismo los siguientes Ingenieros Industriales del CII: José García Usano (1968); Joaquín Ortega Costa (1983); Joaquín María Gutiérrez Carrera (1985); y María Teresa Estevan Bolea (1998), que relata su experiencia en dicho puesto en un artículo del libro sobre el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado recientemente publicado. Entre 1975 y 1983 el Presidente fue Alfonso Álvarez Miranda, Ingeniero de Minas que ocuparía el puesto desde que cesara como Ministro de Industria hasta su jubilación.

El Consejo [Superior] de Industria sería finalmente suprimido a finales de los noventa del siglo XX cuando se reasignaron sus funciones asesora, consultiva y de interlocución con la industria a otros órganos sin plantilla permanente o no funcionariales. Por el contrario, y en una inexplicable asimetría, en la actualidad se mantiene los similares «Consejo de Obras Públicas» o «Consejo Agrario» (heredero en cierta manera del anterior «Consejo Superior Agrario» suprimido en 2017).

Autor: Antonio Moreno-Torres Gálvez
Ingeniero Industrial del Estado (Promoción 2003)

Nota: Este texto es un extracto modificado del artículo “Génesis y Evolución Reglamentaria del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado” que se incluye en el libro “El Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Historia, Actuaciones y Testimonios”, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y disponible para su libre descarga en este enlace.